Publicidad

jueves, 14 de febrero de 2019

ORDENACIÓN DIACONAL Y SACERDOTAL

ORDENACIÓN DIACONAL Y SACERDOTAL


Tras un anuncio oficial de nuestro Arzobispo de La Paz Mons. Edmundo Abastoflor juntamente con los Señores Obispos Auxiliares y el clero Diocesano de La Paz.

El Próximo domingo 17  de marzo de 2019 a horas 17:00 En la Catedral de Nuestra Señora de La Paz

El Seminarista Luís Daniel Ríos Figueroa, de La Paz nacido en 28 de febrero de 1989 de la Villa Copacabana "Cuando pensaba que todo podía hacerlo por mi cuenta, sin necesidad de nada... El Señor interrumpió mi vida, Dios me hizo una propuesta, Dios me hizo una invitación... Me invitó a entrar a una casa de formación, a un principio entre sin saber...". Descubrió su llamado el años 2011 su formación la realizó en el Seminario Mayor San Jerónimo.
Realizó su servicio Pastoral en: El templo San Jerónimo de la casa de formación, en la Parroquia Flor del Carmelo,  Inmaculada Concepción del Montículo, actualmente en la Parroquia San Bartolomé de Chulumani y él  recibirá la ordenación Diaconal

El Diácono Mauricio Pozo Videa, nació en La Paz, en 1987. Estudió en el colegio San Ignacio (La Paz) y se graduó en el Colegio Josefina Bálsamo (Santa Cruz) . En 2009 se gradúa como Psicólogo. Después de haber hecho un importante acompañamiento vocacional con los Misioneros Identes, descubrió el llamado a la vida Diocesana ingresando al Seminario San Jerónimo el 2011.
Realizó su servicio Pastoral en la Ciudad del Niño, Parroquia de Pura Pura,  Achocalla, San Jerónimo, Munaypata, Punata (Cochabamba)  y actualmente en Chasquipampa.

Primera Eucaristía en la Parroquia Ascensión del Señor de Chasquipampa a Hrs. 19:00


jueves, 24 de enero de 2019

MENSAJE DEL PAPA POR LA 53 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES

MENSAJE DEL PAPA POR LA 53 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES


« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25).
De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »


Queridos hermanos y hermanas:

Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos. Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.

Las metáforas de la “red” y de la “comunidad”

El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable. Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global. Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos. Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético[1].

Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas. La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos.

La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje.

Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad. En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles. Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros). Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.

La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa. Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en “ermitaños sociales”, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad. Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar.

Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de carácter ético, social, jurídico, político y económico; e interpela también a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan vías de reglamentación legal para salvar la visión original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.

Está claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensión recíproca. ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?

“Somos miembros unos de otros”

Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera metáfora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. «Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros» (Ef 4,25). El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión. De hecho, la verdad se revela en la comunión. En cambio, la mentira es el rechazo egoísta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los demás, perdiendo así la única vía para encontrarse a uno mismo.

La metáfora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas. Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusión que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condición de la relación y de la proximidad.

Esta capacidad de comprensión y de comunicación entre las personas humanas tiene su fundamento en la comunión de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comunión; es amor, y, por ello, comunicación, porque el amor siempre comunica, es más, se comunica a sí mismo para encontrar al otro. Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero diálogo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).

En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comunión y comunicación-de-sí, llevamos siempre en el corazón la nostalgia de vivir en comunión, de pertenecer a una comunidad. «Nada es tan específico de nuestra naturaleza –afirma san Basilio– como el entrar en relación unos con otros, el tener necesidad unos de otros»[2].

El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes. Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.

La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás. El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal. El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje.

Del “like” al “amén”

La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro. Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso. Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso. Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.

Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia... Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres. La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los “like” sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás.

Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.

Franciscus

martes, 22 de enero de 2019

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ

En 1584 la ciudad de Nuestra Señora de La Paz recibió el obsequio del Rey Felipe II de la efigie de la Nuestra Señora de La Paz. Cuando la Catedral fue concluida, Nuestra Señora estaba situada en el altar mayor y se le rendía culto como Patrona titular de la Diócesis.

Desde el pasado lunes 14 de enero a horas 19:30; los Santuarios Diocesanos de la Arquidiócesis de La Paz vienen animado oraciones en honor a la Patrona Principal de esta Jurisdicción, el rol ha sido el siguiente:
Lunes 14: Jesús del Gran Poder
Martes 15: Señor de la Sentencia
Miércoles 16: Nuestra Señora de Fátima
Jueves 17: Santuario de Uni
Viernes 18: Santuario de Chirca
Sábado 19: Santuario de Shoenstatt
Lunes 21: Santuario de Ocobaya
Martes 22: El Montículo

El programa especial esta previsto para el 
MIÉRCOLES 23 a las 15:00 Concentración en la Catedral y procesión a San Francisco
Eucaristía en la Basílica Menor de San Francisco a Hrs. 16:00 y traslado a la Catedral.

JUEVES 24 DÍA Y SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
Procesión de la imagen a Hrs. 18:30
Eucaristía Hrs. 19:00

viernes, 18 de enero de 2019

MONSEÑOR GONZALO RAMIRO DEL CASTILLO HACE PASCUA CON EL SEÑOR

MONSEÑOR GONZALO RAMIRO DEL CASTILLO HACE PASCUA CON EL SEÑOR


Monseñor del Castillo nació en La Paz el 20 de septiembre de 1936, sus padres son Jorge del Castillo Rivera y Elvira Crespo Gutiérrez. Estudió en los colegios La Salle y Don Bosco de esta misma ciudad. Estudió filosofía en Oviedo entre 1957 y 1960, y teología en Zaragoza y Burgos. Ingresó al Seminario de los Padres Carmelitas Descalzos en Santa Cruz en 1952.


El noviciado lo realizó en Calahorra, España. Emitió los primeros votos el 11 de febrero de 1957 y profesó los votos perpetuos el 15 de agosto de 1962, un año después fue ordenado sacerdote carmelita, el 21 de septiembre de 1963. En Río Grande del Sur, Brasil, ejerció como Vicerector y profesor del Seminario carmelita de Santa María entre 1964 y 1967 luego como formador de novicios en Porto Alegre hasta 1970 DE RETORNO AL PAÍS: Monseñor del Castillo volvió al país como conventual encargado de la pastoral vocacional, formador, vicario parroquial y luego párroco de San Antonio en Cochabamba. Pero por tiempo volvió a alejarse del país, puesto que su Orden le envío a Roma para que se especialice estudios Teológicos Superiores, agrega el informe de la Nunciatura.


De retorno a Bolivia volvió a la parroquia San Antonio en Cochabamba como maestro de novicios de la Orden. En 1980 fue nombrado Asesor de la Federación de Madres Carmelitas de Bolivia y profesor de Espiritualidad en el Seminario Mayor Nacional de San José en la capital del valle. La Ordenación Episcopal la recibió el 7 de enero de 1984 en la parroquia del Carmen en La Paz, la tarea encomendada era la Vida Consagrada, particularmente la Contemplativa. La función casi permanente fue de Presidente de la Comisión Episcopal Boliviana de Catequesis y Biblia. También fue Vicario General y Encargado de las zonas pastorales periféricas de La Paz.


Otras tareas encomendadas fueron la formación del laicado a través de cursos de evangelización y ministerios para la Gran Misión Arquidiocesana; la atención al personal de la Curia; fue Vicario para las zonas rurales de Yungas y Río Abajo. Ejerció como Visitador Apostólico de los Seminarios Diocesanos de Bolivia desde 1994, cargo que fue encomendado por la Congregación para la Educación Católica. En los últimos años intensificó su servicio en las Pastorales Penitenciaria Arquidiocesana y del Migrante y se hizo cargo de la Presidencia de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada. (JTI)


El Papa San Juan Pablo II nombró a monseñor Gonzalo del Castillo Crespo, OCD, el 14 de abril del año 2000 para ser Ordinario Militar en reemplazo de monseñor Mario Lezana Vaca, informa el comunicado de la Nunciatura Apostólica. Monseñor Lezana renunció al gobierno pastoral del Ordinariato Militar, juntamente con el Obispo Coadjutor, monseñor Manuel Revollo, agrega el informe de la legación diplomática de la Santa Sede en Bolivia. Hasta ahora, monseñor del Castillo actuó como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz, cargo que ejerció desde enero de 1984, cuando recibió la ordenación episcopal.


Después de doce años a cargo de la grey uniformada, monseñor Gonzalo del Castillo transfirió el Obispado Castrense, como parte de esta entrega presidió la primera parte de la Eucaristía hasta la profesión de fe de su sucesor. En la homilía agradeció a la Iglesia, al Santo Padre a los fieles y pidió perdón a Dios y a los creyentes por cualquier daño que haya cometido, y ofreció su colaboración a monseñor Aparicio.


Monseñor del Castillo le entregó el Báculo y le invitó a tomar posesión de su Catedral. En tanto que los capellanes, diáconos permanentes, seminaristas castrenses, ministros laicales, religiosas y grupos de pastoral realizaron el acto de obediencia y apoyo al nuevo Obispo Militar.


Cariño, estima y un gracias profundo fueron las razones que congregaron el pasado miércoles en la Catedral Castrense Nuestra Señora de Luján a diversos grupos y movimientos apostólicos, sacerdotes, religiosas, miembros de las fuerzas castrenses y sus familias, así como amigos y personas que conocieron de cerca el trabajo misionero de su guía espiritual en la Diócesis Castrense, Monseñor Gonzalo de Castillo. En este marco amable y familiar se celebró la eucaristía de acción de gracias por los doce años de servicio episcopal dedicado a la atención y acompañamiento espiritual de policía y militares.


Reproducimos saludos de integrantes y colaboradores de la diócesis castrense dedicada a Monseñor Gonzalo.

P. Ignacio Roca, Capellán Castrense

Agradecer a Monseñor Gonzalo que para mí es un gran amigo, un padre y hermano. Yo conocí a monseñor Gonzalo antes de que fuera nombrado obispo castrense, son muchos años de trabajo y servicio dedicados al pueblo de Dios y la atención de militares y policías.

Hna. Filka, superiora en Bolivia. Congregación Hijas de la Misericordia

La gracia que el Señor nos ha concedido de conocer y compartir junto a Monseñor Gonzalo, como comunidad religiosa estamos agradecidas por su labor pastoral que realizamos. Nuestra presencia como comunidad en la diócesis es desde el 2003, llegamos a invitación de él para ayudar en el servicio militar.

Resaltó muchos detalles como pastor, hemos visto su acogida y apertura, su serenidad, el hecho de compartir y comprender nuestra labor, siempre tuvimos mucho dialogo.

Desde un inicio de nuestro servicio lo hemos sentido muy cercano a la comunidad y apoyo incondicional a nuestra labor religiosa.


P. Ruri Joel, Capellán Castrense

Monseñor Gonzalo del Castillo es el segundo obispo militar y el asumido el año 2000 esta tarea. Son doce años que ha conducido el barco de la diócesis y hemos tenido importante avances dentro del ordinariato como ser las misiones marianas que se realizan cada año. El es un pastor que sirve con humildad y nos anima a continuar en este servicio. Le hemos expresado el deseo como presbiterio que no se aleje de nosotros ahora que pasa ha ser emérito sino al contrario toda esa experiencia que tiene porque sin duda tenemos mucho que hacer al interior de las unidades militares y propiamente un pastor un obispo militar como Monseñor Gonzalo deseamos que siga con nosotros.


El lunes 14 de enero 2019 falleció en Cochabamba a horas 18:30, tras ser velado en la Parroquia San Antonio de los padres Carmelitas de Cochabamba , fue trasladado a la Parroquia Virgen del Carmen en La Paz en la zona de Sopocachi, al llegar al Templo el Arzobispo de La Paz, los Obispos Auxiliares, sacerdotes de la orden, del clero Diocesano y feligreses lo recibieron y se ofreció una Eucaristía de Bienvenida, fue velado hasta las 15:00 del miércoles 16 en la que su Eminencia Toribio Cardenal Porco Presidió la acción de gracias, antes de trasladar sus restos mortales a la Catedral Castrense donde fue velado hasta el jueves 17 a las 14:00 Los funerales y el entierro fue Presidido por Monseñor. Fernando Bascopé Obispo Castrense, concelebrado por varios Obispos llegados del interior de país clero castrense, diocesano, religiosos, religiosas, militares y feligreses.

Hoy hace Pascua con el Señor enterrado en el jardín de la Catedral Castrense, que se orienta a la Capilla del Santísimo y el vitral de la Resurrección.

(Fuentes:  ANF y OCD BURGOS )

La misa de 8 días será el miércoles 23 de enero a Hrs. 19:30 en la Parroquia de los Padres Carmelitas, zona de Sopocachi Av. 20 de octubre.

domingo, 6 de enero de 2019

ANGELUS DEL PAPA FRANCISCO FIESTA DE REYES

ANGELUS DEL PAPA FRANCISCO FIESTA DE REYES



En el domingo de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Santo Padre exhortó a no permitir que los miedos cierren nuestros corazones, para poder experimentar la alegría inmensa de la presencia de Jesús, don para todos los hombres


“Dejémonos iluminar por la luz de Cristo que proviene de Belén”: fue la invitación que dirigió el Santo Padre Francisco a los numerosos fieles, romanos y peregrinos, reunidos en la plaza de San Pedro para escuchar su reflexión sobre el Evangelio y compartir con él rezo del Ángelus, después de la celebración de la Santa Misa que el Pontífice presidió en la Basílica vaticana, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor.
La luz de Cristo, para una nueva vida

La invitación del Profeta Isaías a la ciudad de Jerusalén, a levantarse porque viene la luz, no obstante los sufrimientos sufridos por el pueblo, es una invitación que “hoy resuena también para nosotros que hemos celebrado la Navidad de Jesús y nos anima a dejarnos alcanzar por la luz de Belén” asegura el Papa. “También nosotros estamos invitados a no detenernos en los signos exteriores del acontecimiento, sino a volver a partir de él para recorrer en una nueva forma de vida nuestro camino de hombres y de creyentes”.
No cerrar nuestros corazones a los hermanos necesitados

Francisco evidencia que Jesús, nacido en Belén, “vino para traer salvación a los cercanos y a los lejanos”. Y partiendo del relato del evangelista Mateo, que muestra las diferentes maneras en que se puede encontrar a Cristo y reaccionar a su presencia, Francisco evidencia el miedo de los escribas "de corazón duro" que rechazaban a Jesús, y que representan en nuestros días a quienes “cierran sus corazones a los hermanos y hermanas que necesitan ayuda”.



Los Reyes Magos, abiertos a la “novedad”

El Papa contrapone la experiencia de Herodes, que buscaba su propio beneficio personal y la de los escribas “que no saben mirar más allá de sus propias certezas”, con la de los Reyes Magos, que aun viniendo de lejos y también “lejanos de la fe judía tradicional” se dejan guiar por la estrella y con coraje enfrentan un largo viaje para “conocer la verdad sobre el Mesías”: a ellos, “abiertos a la novedad”, “se les revela la más grande y sorprendente novedad de la historia: Dios hecho hombre”.
Jesús, el don para todos

Los magos vuelven "a su tierra" no sin antes ofrecer a Jesús recién nacido dones simbólicos porque – dice el Papa – “la búsqueda del Señor implica no sólo perseverancia en el camino, sino también generosidad de corazón”. Y vuelven “llevando dentro de sí el misterio de aquel Rey humilde y pobre” dice Francisco, y su experiencia constata “que la salvación ofrecida por Dios en Cristo es para todos los hombres, cercanos y lejanos. No es posible tomar posesión de aquel Niño: Él es un don para todos”.



Una alegría imposible de tener solo para sí mismos

“No permitamos que nuestros miedos cierren nuestros corazones, sino que tengamos el valor de abrirnos a esta luz suave y discreta” exhorta finalmente el Pontífice, para que podamos, “como los Reyes Magos”, experimentar "una alegría grandísima", imposible de guardar para nosotros mismos.

MISA DEL PAPA EN LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

MISA DEL PAPA EN LA EPIFANÍA DEL SEÑOR



El domingo 6 de enero, Fiesta de la Epifanía, “la manifestación del Señor a todas las naciones”; el Papa Francisco presidió la Santa Misa a las 10 de la mañana en la Basílica de San Pedro, a la que asistieron miles de fieles y peregrinos.
Los Reyes Magos en busca de la Estrella

“De esta manera se revela la hermosa realidad de la venida de Dios para todos: cada nación, lengua y población es acogida y amada por Él. El símbolo de esto es la luz, que alcanza e ilumina todo”, explicó el Pontífice en su Homilía haciendo especial hincapié en la figura de los tres Reyes magos de Oriente, quienes en una actitud abierta a las sorpresas de Dios, salieron a buscar al Mesías siguiendo la luz de la estrella: “Lo encontraron, pero no donde ellos pensaban. No en el palacio real de Jerusalén, sino en una humilde morada en Belén”.


Los poderosos no se dieron cuenta

Igualmente, el Santo Padre señaló que la misma paradoja surgió en Navidad, cuando el Evangelio hablaba del censo de toda la tierra en tiempos del emperador Augusto y del gobernador Cirenio (cf. Lc 2,2): “ninguno de los poderosos de la época se dio cuenta de que el Rey de la historia había nacido en su momento”.
Dios ilumina, no deslumbra

La explicación está en que la luz de Dios no va a aquellos que brillan con luz propia. “Dios se propone, no se impone, ilumina, pero no deslumbra”- dijo Francisco- aseverando que siempre hay una gran tentación de confundir la luz de Dios con las luces del mundo.
La Iglesia no es sol, sino luna

“Cuántas veces hemos perseguido los destellos seductores del poder y del protagonismo, convencidos de que estamos haciendo un buen servicio al Evangelio, pero en realidad encendimos las luces en el lado equivocado, porque Dios no estaba allí”, aseguró el Papa; recordando que Jesús es la verdadera estrella del mundo que brilla en humilde amor; y que sólo Él está al centro.

“Cuántas veces, pues, como Iglesia, hemos intentado brillar con nuestra propia luz. Pero no somos el sol de la humanidad. Somos la luna que, a pesar de sus sombras, refleja la luz verdadera, el Señor: Él es la luz del mundo (cf. Jn 9, 5). Él, no nosotros”, afirmó.
Buscar un camino alternativo al mundo

Y en referencia a la conclusión del Evangelio que relata como los Magos de Oriente, habiendo encontrado a Jesús, "regresaron a su país por otro camino". (Mt 2,12); Francisco subraya que se trata de buscar “un camino alternativo al mundo, como el que siguen los que se quedan con Jesús en Navidad: María y José, los pastores y no la vía de los poderosos, como los escribas consultados por Herodes que sabiendo dónde había nacido Jesús no se movieron”.


Imitemos a los Reyes Magos

“No basta con saber dónde nació Jesús, como los escribas, si no llegamos a ese lugar. No basta saber que Jesús nació, como Herodes, si no lo encontramos. Cuando su dónde se convierte en nuestro dónde, su cuándo en nuestro cuándo, su persona en nuestra vida, entonces las profecías se cumplen en nosotros. Entonces Jesús nace dentro de mí y se convierte en un Dios vivo para mí. Hoy estamos invitados a imitar a los Reyes Magos. No discuten, sino que caminan; no se quedan a mirar, sino que entran en la casa de Jesús; no se ponen en el centro, sino que se inclinan ante Él, que es el centro; no se fijan en sus propios planes, sino que están dispuestos a tomar otros caminos”, concluyó el Pontífice.

viernes, 28 de diciembre de 2018

NAVIDAD EN VÍDEO CON EL PAPA FRANCISCO

NAVIDAD EN VÍDEO CON EL PAPA FRANCISCO


En su homilía de la entrañable misa de Nochebuena, el Papa invitó a las personas a cultivar una vida más sencilla.

Francisco reflexionó sobre cómo Jesús muestra el camino para superar el consumismo y el egoísmo de nuestra sociedad. 


FRANCISCO
“El cuerpecito del Niño de Belén propone un modelo de vida nuevo: no devorar y acaparar, sino compartir y dar”. “Ante el pesebre, comprendemos que lo que alimenta la vida no son los bienes, sino el amor; no es la voracidad, sino la caridad; no es la abundancia ostentosa, sino la sencillez que se ha de preservar”.

El Papa explicó que no se puede esperar a Cristo durmiendo acostados en un sofá. Hace falta ser como los pastores, que dejaron su rebaño para ver al Niño Jesús. Hay que ponerse en camino, y arriesgarse, para contar la belleza.

Al día siguiente, como es tradicional, el Papa dio su mensaje y bendición “Urbi et Orbi” para Roma y el mundo. Allí propuso que la Navidad ayude a vivir la fraternidad.

FRANCISCO
“Fraternidad entre personas de toda nación y cultura. Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro. Fraternidad entre personas de diversas religiones. Jesús ha venido a revelar el rostro de Dios a todos aquellos que lo buscan”.

El Papa pidió que Israel y Palestina retomen el diálogo y emprendan un viaje de paz para poner fin a un conflicto de 70 años en Tierra Santa.

También pidió mayor empeño internacional para llevar la paz política y social a países como Siria, Yemen y a toda África. Animó a seguir trabajando por la reconciliación en las dos Coreas, en Venezuela y en Nicaragua.

También en su ángelus del 26 de diciembre insistió en este mensaje de perdón. Recordó el ejemplo del primer mártir cristiano, San Esteban, cuya fiesta se celebraba ese día.

FRANCISCO
“Estamos llamados a aprender de él a perdonar, a perdonar siempre. Y no es fácil hacerlo. Lo sabemos todos. El perdón ensancha el corazón, ayuda a compartir, da serenidad y paz”.

Francisco dijo que el perdón se cultiva con la oración. San Esteban enseña que fue capaz de perdonar a sus asesinos porque pedía ayuda al Espíritu Santo y tenía la mirada puesta en Dios.