miércoles, 18 de abril de 2018

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE BOLIVIA



“NO TENGAN MIEDO, YO ESTOY CON USTEDES,
VAYAN A GALILEA, ALLÍ ME VERÁN” (Mt 28, 10)

Cristo Resucitado, fuente de nuestra esperanza

Los obispos de Bolivia, reunidos en la CIV Asamblea de la Conferencia Episcopal, saludamos y felicitamos al pueblo de Dios por la fervorosa participación en las celebraciones de la Semana Santa, manifestaciones que se convierten en signo de una Iglesia que quiere ser fermento, luz y esperanza.

Jesús, después de la resurrección, se apareció a los discípulos que, por miedo, confundidos y dudosos, estaban con las puertas cerradas y les saludó: “la paz esté con ustedes” (Lc 24, 36). Presenta las llagas que son el motivo de sus dudas y temores y signo de la pasión y muerte. Jesús se presenta resucitado y vivo, porque Él ha vencido a la muerte, y el sufrimiento es ahora fuente de vida.

Para el cristiano el sufrimiento y la cruz son parte íntima de la alegría y de la resurrección. Por eso, la paz, que podemos recibir y dar, pasa por el sacrificio, la entrega, el perdón, el dialogo y el encuentro con el hermano. Esta es la alegría que queremos trasmitirles como pastores.

Frente a la realidad gozosa de la Pascua, hemos experimentado también muchos signos de muerte como: violencia social, feminicidios, infanticidios, corrupción y falta de justicia. Además, denunciamos y repudiamos las profanaciones que se han dado últimamente en diversas partes del país de las imágenes de la Virgen y de los santos, y otros signos religiosos. Profanaciones que atentan a la fe y hieren los sentimientos más profundos de nuestro pueblo.

“América en misión, el Evangelio es alegría”.

Con este lema, y acompañados por la beata Nazaria Ignacia que pronto será proclamada “santa”, desde hace cinco años, nuestra Iglesia en Bolivia viene preparándose para celebrar el V Congreso Americano Misionero (V CAM) a realizarse en julio de este año en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. La identidad misionera del cristiano y el mandato de Jesús nos hace anunciadores de su resurrección y de la alegría del Evangelio a todos los pueblos. Exhortamos a los fieles a perseverar en la oración por el buen éxito de este acontecimiento.

La nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco: “Gaudete et Exultate” (Alégrense y regocíjense) llama a todo bautizado a vivir la santidad en el mundo actual. La santidad debe marcar siempre el horizonte y la meta de nuestra vocación: “la santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia” (GE 34). La luz del Resucitado debe guiar la transformación de nuestro mundo herido por el pecado. Por lo tanto, todo bautizado está llamado a ser santo siendo constructor de un mundo nuevo.

Junto al Papa Francisco, debemos mirar hacia un horizonte que nos lleva a despegarnos de las realidades terrenas que nos atrapan y esclavizan: “Dios siempre es novedad,... Nos lleva allí donde está la humanidad más herida y donde los seres humanos, por debajo de la apariencia de la superficialidad y el conformismo, siguen buscando la respuesta a la pregunta por el sentido de la vida. ¡Dios no tiene miedo! ¡No tiene miedo! Él va siempre más allá de nuestros esquemas y no le teme a las periferias. Él mismo se hizo periferia” (GE 135).

Vayan a Galilea… la misión continúa

“Busquen sobre todo el reino de Dios y su justicia” (Mt 6,33). La identificación con Cristo y sus deseos implica el empeño por construir, con Él, su Reino de amor, justicia y paz para todos (G,25).

Continúa nuestra misión para defender la vida y dignidad de toda persona frente a quienes la quieren rechazar desde sus comienzos o a quienes se arrogan el derecho de determinar su fenecimiento con la “eutanasia”.

Continúa nuestra misión para provocar la atención de la ciudadanía frente a una justicia manipulada y parcializada, frente a la situación degradante de los presos que no ayuda a su rehabilitación y reinserción en la sociedad. Continúa nuestra misión orientando a quienes creen en una sociedad más justa y digna para todos, a quienes asumen la democracia, los valores de la transparencia, de la pluralidad, del diálogo y consenso como camino para construir el bien común.
Continúa nuestra misión mirando y atendiendo con preocupación la situación de nuestros hermanos migrantes que salen de sus hogares en búsqueda de una vida más digna y esperanzadora, así como de los hermanos que llegan a nuestro país afectados por la pobreza y falta de un futuro mejor.

Los jóvenes en el corazón de la Iglesia y del mundo.

Los jóvenes serán siempre una prioridad en nuestra tarea pastoral. La participación de nuestra Iglesia boliviana en el próximo Sínodo de Obispos a realizarse en octubre de este año en Roma con el tema: “Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” nos alienta a seguir trabajando junto a ellos para que sean protagonistas de una sociedad nueva, sean constructores de la civilización del amor y, con palabras del Papa Francisco, les decimos: “No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro” (Carta a los jóvenes).

Los jóvenes tienen una gran responsabilidad, de no dejarse manipular y esclavizar por las nuevas tecnologías, de ser líderes capaces de crear una sociedad impregnada de valores humanos y cristianos, como son: la trasparencia, la legalidad, el amor, la solidaridad, el respeto al otro, frente a un mundo que les ofrece la fascinación por el poder, la drogadicción, el hedonismo y proyectos fáciles e inmediatos.

Invitamos a los jóvenes a escuchar la voz del Maestro que les llama a arriesgar la vida por el Reino y consagrar sus vidas al servicio de los demás. Y de manera especial en una opción de vida sacerdotal, religiosa o laical comprometida.

Anunciemos la alegría del Resucitado…
Es necesario un cambio social en profundidad, que promueva la dignidad de la persona humana, que no se manipule la conciencia de las personas y que se respete la vida, pues Cristo se preocupa de todos, en especial de los más pobres y sencillos.

Como pastores, creemos que es urgente asumir el desafío de una educación que debe ser integral, diversa y para la vida; no una educación única, ideologizada y totalitaria que no respeta la pluralidad de personas y pensamientos. Pedimos el respeto a la libre elección de los padres de familia respecto a la educación, sabiendo que ellos son los primeros responsables y educadores en la vida de sus hijos.

Con esta reflexión, animados por la fuerza del Resucitado y acompañados por la intercesión de María Madre de los Apóstoles, pedimos la bendición del Señor para que todos seamos discípulos misioneros alegres y gozosos, comprometidos en la Iglesia y con el mundo, porque el Señor nos confía su mandato: “Como el Padre me envió, Yo también les envío a ustedes” (Jn 20, 21).

Los Obispos de Bolivia.

Cochabamba, 17 de abril de 2.018

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El Arzobispado de La Paz, trabajando junto a sus parroquias para brindar información eclesiástica desde Bolivia - Agencia de Noticias de la Alegría.

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