En las últimas semanas, analistas, expertos y políticos opositores claman por un alianza frente a Morales para, si no derrotarle, sí estrechar su margen de ventaja e impedir que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), logre mayoría absoluta en la futura Asamblea Legislativa
La Paz, 20 de agosto de 2009.- (EFE) A tres meses y medio de los comicios generales del 6 de diciembre, Bolivia vive una profusión de candidatos opositores que, de momento, han sido incapaces de unirse en un proyecto común frente a Evo Morales, que se sitúa como ganador en las encuestas.
Hasta trece líderes políticos de diferentes formaciones han anunciado su postulación a la Presidencia de Bolivia, incluido Morales, que el 6 de diciembre aspira a su primera reelección consecutiva, un hecho además inédito en el último periodo democrático del país.
En las últimas semanas, analistas, expertos y políticos opositores claman por un alianza frente a Morales para, si no derrotarle, sí estrechar su margen de ventaja e impedir que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), logre mayoría absoluta en la futura Asamblea Legislativa Plurinacional (Diputados y Senado).
Sin embargo, la idea de ese frente único parece diluirse a medida que pasan los días, ante la incapacidad de los opositores de ceder sus respectivos protagonismos para unirse en un proyecto común.
Las últimas encuestas dan a Morales un apoyo electoral del 45 por ciento, mientras que el grado de aprobación a su gestión se sitúa en el 57 por ciento.
A mucha distancia del presidente, con porcentajes de respaldo entre el 11 y el 6 por ciento, se sitúan algunos de los trece aspirantes que han anunciado candidatura.
Es el caso del empresario paceño Samuel Doria Medina, que se presentará por Unidad Nacional (UN, centro izquierda) y que a tres meses de las elecciones concita un apoyo del once por ciento.
Por detrás, figuran el ex Prefecto de la región de Cochabamba Manfred Reyes Villa (8%), el ex Presidente Jorge "Tuto" Quiroga (7%) que lidera la conservadora alianza Poder Democrático y Social (Podemos), o el ex Vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, con un seis por ciento.
Ese mismo sondeo, de la consultora Ipsos y difundido a primeros de agosto, refleja que la oposición lograría un 33 por ciento de apoyo electoral si se presenta unida.
Sin embargo, analistas como el politólogo Carlos Cordero ven difícil la conformación de ese frente común, entre otras razones, porque es una fórmula prácticamente inexistente en la cultura política boliviana, más proclive a formar pactos o coaliciones post-electorales.
Contra quienes defienden ese "frente amplio", Cordero opina que la diversidad de candidaturas puede no ser tan beneficiosa para el oficialista MAS, porque configuraría una Asamblea Legislativa "fragmentada" que podría obligar a negociaciones posteriores.
Buena parte de los candidatos de la oposición, como Samuel Doria, Víctor Hugo Cárdenas o Manfred Reyes Villa insisten y ofrecen sus proyectos como base para un proyecto de unidad, mientras otros como el alcalde de la andina Potosí, René Joaquino, lo descartan totalmente.
Joaquino, líder de la izquierdista Alianza Social, ha rechazado formar parte de cualquier pacto con quienes representen el "neoliberalismo" y defiende su proyecto de "izquierda democrática y dialogante", según una entrevista con el semanario Pulso.
En cualquier caso, este amplio abanico de aspirantes y proyectos quedará totalmente definido el próximo 7 de septiembre, cuando vence el plazo para registrar las candidaturas electorales.
Mientras tanto, Morales combina su tarea de presidente con la de candidato, un hecho cuyo único precedente en la historia democrática de Bolivia se remonta a Víctor Paz Estensoro en la década de los años sesenta.
Según recuerda Carlos Cordero, ningún mandatario en los últimos 40 años ha podido presentarse a una reelección consecutiva por las limitaciones que establecía la anterior Constitución de Bolivia, a la que sustituyó la nueva Carta Magna aprobada en referendo el pasado enero.
Morales, que accedió a la Presidencia en las elecciones de diciembre de 2005 con un inusitado 53,7 por ciento de apoyo, espera no solo revalidar mandato sino batir un récord en las urnas y ganar por más del 70 por ciento para "avanzar en la construcción de un nuevo país", según explica a sus bases.
Y es que el Presidente indígena quiere lograr una mayoría suficientemente amplia para desarrollar la nueva Constitución boliviana y la nueva institucionalidad que comporta.
Para ello, Morales no ha ocultado que aspira a controlar el Ejecutivo, el Legislativo e incluso la designación de los principales organismos del Poder Judicial, cuyos miembros serán elegidos por votación popular a partir de ternas propuestas por la Asamblea Nacional, según la nueva Constitución.

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