
"En la situación actual las cárceles de Bolivia son una bomba de tiempo debido a la situación de hacinamiento que se observa, es urgente atender las peticiones pensando en la dignidad humana y los derechos humanos". "No hay las condiciones para que la gente viva, en ambientes previstos para 300 personas se tienen cerca a 1000, es urgente hacer una revisión de esto y quizás establecer una mesa de dialogo para un coordinación interinstitucional tomando en cuenta a las instituciones que complementan las acciones del gobierno central colaborando en los recintos como es el caso de la Iglesia Católica a través de la pastoral penitenciaria que hace más de 20 años colabora en esto", señala Da Silva
Santa Cruz, 26 de febrero de 2011, (mana) El coordinador nacional de la Pastoral Penitenciaria, P. Leonardo Da Silva manifestó su preocupación por la situación agobiante que viven los privados de libertad en los centros penitenciarios y llamó a autoridades e organismos responsables a entablar una mesa de diálogo para canalizar soluciones a las demandas.
"En la situación actual las cárceles de Bolivia son una bomba de tiempo debido a la situación de hacinamiento que se observa, es urgente atender las peticiones pensando en la dignidad humana y los derechos humanos".
Las demandas y protestas por parte de los internos de varios penales del país son más incisivos, los medios informan que cuatro penales radicalizan sus medidas de presión señalando encontrarse en estado de emergencia.
Entre los pedidos expresados por los reos figura la revisión de la ley 007, el reajuste del subsidio, la ampliación y refacción de la infraestructura de los penales, retoma de estudios universitarios; cumplimento de la ley de retención domiciliaria de los privados de libertad enfermos y de la tercera edad y revisión e instructivos a señores jueces y fiscales.
Al respecto el Coordinador de la Pastoral Penitenciaria, P Leonardo Da Silva señala que en efecto las demandas de los privados de libertad son válidas y parecería que existe una especie de ajenación por parte de las autoridades correspondientes puesto que estas demandas nos son nuevas, vienen de tiempo atrás.
"Son 54 recientes penales en Bolivia y si sumamos las celdas de provincia llegamos a 89 recintos penitenciarios, las demandas de los privados de libertad no son nuevas" señala Da Silva.
Nuevamente la comunidad carcelaria de San Pedro y Chonchocoro de La Paz, San Antonio, San Pedro y San Pablo en Cochabamba, San Roque de Sucre y Villa Busch de Pando son los grupos que en estos momentos expresan sus demandas y necesidades.
En opinión de Da Silva existe un fenómeno de inexistencia de políticas de rehabilitación, baja inversión económica y un hacinamiento en todos los recintos penitenciarios del país más evidente en las ciudades capitales, no tenemos un sentido sobre la proporcionalidad de las penas cada vez más se ve la posibilidad de ofrecer medidas sustitutivas y por falta de estas políticas el hacinamiento ha ido en aumento y ahora todos lo centros penitenciarios están saturados.
"No hay las condiciones para que la gente viva, en ambientes previstos para 300 personas se tienen cerca a 1000, es urgente hacer una revisión de esto y quizás establecer una mesa de dialogo para un coordinación interinstitucional tomando en cuenta a las instituciones que complementan las acciones del gobierno central colaborando en los recintos como es el caso de la Iglesia Católica a través de la pastoral penitenciaria que hace más de 20 años colabora en esto", señala Da Silva

El TIPNIS se ha convertido en un problema entre el gobierno y las organizaciones indígenas. Por lo tanto.