
Villena comentó que el tema sanitario causa zozobra en esta cárcel, pues “este año se produjo ya el deceso de cuatro internos afectados por tuberculosis y tenemos informes de que son mil los internos atacados por este mal”.
La Paz, 20 de febrero de 2011 (laprensa).- El defensor del Pueblo, Rolando Villena, alertó ayer de la existencia de un millar de privados de libertad infectados con tuberculosis en el penal de San Pedro de La Paz.
“Vemos con mucha preocupación esta situación. Buscamos sensibilizar a las autoridades y la ciudadanía para tomar cartas en este asunto tan delicado”.
Villena comentó que el tema sanitario causa zozobra en esta cárcel, pues “este año se produjo ya el deceso de cuatro internos afectados por tuberculosis y tenemos informes de que son mil los internos atacados por este mal”.
SIN ATENCIÓN. Los integrantes del Consejo de Delegados de San Pedro denuncian que no hay atención médica en ese reclusorio, a pesar de que un programa del Estado atiende gratuitamente a los enfermos de tuberculosis.
Dante Escóbar, presidente de ese organismo, manifestó que autoridades de Régimen Penitenciario deberían encargarse de solicitar que una brigada médica ingrese en el reclusorio paceño para analizar la situación sanitaria de 1.976 personas tras las rejas, entre reos, esposas e hijos.
“La mayoría de los internos no tiene recursos. Es gente humilde. Cuando uno muere, sus familiares no reclaman y practicar una autopsia es costoso. Por eso, los fallecidos son enterrados y todo concluye ahí”, dijo Escóbar.
OTRAS PATOLOGÍAS. El médico internista Jaime Torrico, que trabajó para una fundación que atendió a los reos de San Pedro hace algunos años, explicó que por las condiciones sanitarias del penal, todos los internos deben recibir medicación para combatir la parasitosis y que nunca se hizo un estudio para determinar la prevalencia del sida o el VIH entre los privados de libertad.
“Además, las caries dentales y las patologías gastrointestinales son muy comunes”, señaló el galeno.
Asimismo, como resultado del hacinamiento, es probable que haya enfermedades venéreas o infecciones de transmisión sexual; sin embargo, los delegados aseguraron que el médico asignado a la cárcel no puede atender a todos los presos.
La mala nutrición, denunciaron los reos, es la principal causa de la presencia de estas afecciones.
ACCIONES. El defensor Villena informó a este medio que desde el próximo jueves se realizarán tres talleres que aprobarán soluciones para los problemas del sistema penitenciario nacional. Estos eventos analizarán el incremento del prediario destinado a la alimentación de los reos.
Otro tema que será analizado es la reanudación de las actividades académicas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y que el Ministerio de Educación imparta cursos de capacitación de nivel técnico superior. Al respecto, San Pedro tiene dos ambientes que se habilitan como aulas.
También se buscará dar soluciones al problema infraestructural, aunque dadas las condiciones actuales, solamente será posible aplicar parches a los problemas más complicados, como el sistema de alcantarillado y algunos muros en peligro de desmoronarse.
El mal causa una muerte lenta y dolorosa; todos están en riesgo
El especialista en medicina interna Jaime Torrico explicó que la tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa transmitida por el bacilo de Koch, que es curable, aunque si no se atiende, causa una muerte lenta y dolorosa.
Las afecciones infectocontagiosas se propagan con gran rapidez en aquellos ambientes en los que las personas están hacinadas, como las cárceles o algunos cuarteles, donde todos sus ocupantes corren el peligro de enfermarse.
“Este mal ataca a los pulmones o puede hacerlo a los riñones, la piel o los huesos, e incluso otros órganos del cuerpo”, comentó el galeno.
La enfermedad había desaparecido de los libros de medicina de Estados Unidos y Europa, pero con la aparición del sida, se ubicó en el grupo de las principales afecciones oportunistas que atacan a los inmunodeprimidos.
Hay una vacuna para prevenir esta enfermedad, que se aplica a los recién nacidos, pero las dosis no llegan a todos. La tuberculosis es un mal que afecta, principalmente, a la población pobre de los países en desarrollo.
Más o menos, desde 1976, el Estado boliviano atiende gratuitamente a los tuberculosos. Es un tratamiento largo con base en antibióticos y otros fármacos. El principal problema con que se tropieza al aplicar la medicación es que muchas personas dejan de ingerir los fármacos, lo que puede causar la reactivación de la enfermedad y, entonces, el tratamiento es más largo y caro. La tuberculosis se transmite por el aire, cuando el enfermo estornuda, tose o escupe; pero no se contagia por un apretón de manos o mantenerse a tres metros de un enfermo.
Por ello, no es posible que las personas que viven o trabajan cerca de la penitenciaría de San Pedro corran el riesgo de infectarse. Sin embargo, cuando una persona que está mal alimentada y, por ende, inmunodeprimida, entra en contacto con las gotitas de saliva que despide un infectado al toser, hablar o estornudar, y corre el riesgo de adquirir la enfermedad.
El tratamiento para este mal es muy caro. Si un paciente debiera comprar sus medicamentos en el mercado local, tendría que invertir entre 20 y 30 bolivianos diarios. Si se considera que las dosis deben suministrarse a diario, al final, el costo se hace muy elevado; sin embargo, en Bolivia, el Estado subvenciona los fármacos. “Felizmente, los servicios de salud del Estado tienen una gran provisión de estas sustancias y todos podrán recuperarse”, concluyó Torrico.

El TIPNIS se ha convertido en un problema entre el gobierno y las organizaciones indígenas. Por lo tanto.