
La contemplación del Señor en la naturaleza según la espiritualidad franciscana; el encuentro con Jesús, la Palabra del Padre, meditada y anunciada todos los días; el servicio de pastor y maestro con sus hermanos, especialmente los más pobres; la asimilación a Cristo en el sufrimiento y en la enfermedad; todo eso hace que ahora nosotros podamos rezarle a Dios diciéndole: “Deja, Señor, que tu siervo vaya en paz”.
Como pueblo de Dios, damos gracias al Señor por que, en la persona de Mons. Bernardino, ha enriquecido la Iglesia con las acciones y entrega de un Obispo dedicado, atento y preocupado por el anuncio del Reino del Padre y el acompañamiento de toda persona y comunidad que ha encontrado en su ministerio episcopal.
Mensaje de la CEB
“Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum tuum in pace”
Las palabras del viejo Simeón, que acogió al niño Jesús en el templo reconociendo en Él al Mesías de Dios, iluminan este momento de despedida de nuestro pastor, Mons. Bernardino Rivera; momento en el cual manifestamos nuestra fe profunda en el Dios de vida, en el Padre que nos espera y acoge en la ciudad celestial y eterna.
El viejo Simeón vivió en la espera del Verbo encarnado: una espera activa en la oración y en culto divino. Llenó sus días del estudio de la ley del Señor y de las alabanzas de sus obras. Por eso, una vez cumplido su profundo deseo entregó su vida a aquel Dios que tanto buscó y amó.
Así mismo, Mons. Bernardino rezó todos los días estas mismas palabras en la oración de completa: “Ahora, Señor, deja que tu siervo vaya en paz según tu palabra”.
La contemplación del Señor en la naturaleza según la espiritualidad franciscana; el encuentro con Jesús, la Palabra del Padre, meditada y anunciada todos los días; el servicio de pastor y maestro con sus hermanos, especialmente los más pobres; la asimilación a Cristo en el sufrimiento y en la enfermedad; todo eso hace que ahora nosotros podamos rezarle a Dios diciéndole: “Deja, Señor, que tu siervo vaya en paz”.
Como pueblo de Dios, damos gracias al Señor por que, en la persona de Mons. Bernardino, ha enriquecido la Iglesia con las acciones y entrega de un Obispo dedicado, atento y preocupado por el anuncio del Reino del Padre y el acompañamiento de toda persona y comunidad que ha encontrado en su ministerio episcopal.
Damos gracias por la Iglesia de Potosí, que desde sus raíces católicas ha hecho que una vocación al sacerdocio nazca, crezca y se ponga al servicio de todas las comunidades.
Así mismo pedimos al Señor que la vida y el ejemplo de Mons. Bernardino inspiren y alienten la generosidad de los jóvenes para responder al llamado del Señor y ponerse al servicio de sus hermanos.
Como Secretaría de la Conferencia Episcopal Boliviana hacemos llegar a toda la Iglesia de Potosí, a Mons. Ricardo Centellas, a la familia franciscana, a todos los familiares y amigos nuestra cercanía por el fallecimiento de Mons. Bernardino Rivera y les acompañamos en la oración de agradecimiento a Dios por la vida de su fiel pastor.
La Paz, 13 de julio de 2010
Mons. Oscar Aparicio
Secretario General
Conferencia Episcopal Boliviana
Mons. Bernardino Rivera partió a la Casa del Padre
La Paz, 12 de julio de 2010.- La Conferencia Episcopal Boliviana comunica al pueblo de Dios el tránsito a la Casa del Padre de Mons. Bernardino Rivera, Obispo Auxiliar Emérito de la Diócesis de Potosí.
Damos gracias a Dios por la vida y obras que Mons. Bernardino realizó como pastor del pueblo potosino, encomendamos oraciones por su eterno descanso. Mons. Bernardino Rivera Alvares, OFM, nació el 31 de enero de 1925 en Panacachi, diócesis de Potosí.
- Ordenación Sacerdotal: 20 de diciembre de 1952.
- Ordenación Episcopal: 16 de enero de 1977
- Fue elegido titular de la Iglesia de Mutugenna y Auxiliar de la diócesis de Potosí
- Presentó su renuncia el 25 de abril de 2000, permaneciendo en esta diócesis colaborando en las actividades pastorales hasta el último momento

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