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Mons. Estanislao; Sólo el amor crea y es capaz de grandes obras

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Otra vez nuestro país se encuentra convulsionado, otra vez el sufrimiento y el dolor, otra vez la muerte. ¿Hasta cuándo? El hermano boliviano enfrentado con su hermano. ¿Hasta cuándo vamos a soportar el odio, la división, la insensibilidad de nuestras autoridades?. Cualquier persona que toma la responsabilidad por otros tiene que pedir a Dios todos los días para gobernar. Necesitamos gente sabia para hablar y para actuar. En nuestro país que pasa por momentos de cambio, aumenta la necesidad de tener gente con el corazón dócil para gobernar a su pueblo, para distinguir lo bueno y lo malo; escuchar no sólo a los que me gusta o me hacen caso, ayudar a convivir juntos en la sociedad y no sólo con los que me aceptan, sino también con los que piensan diferente. Por un tiempo se pueden falsificar los ideales y promesas, pero no se puede reemplazar la falta de un corazón dócil y la falta de sabiduría por siempre.

Santa Cruz, 9 de mayo de 2010.- Hermanos y hermanas: A pesar del frío, ustedes han venido a este encuentro con el Señor. Bienvenidos. Con la paz del Señor reciban nuestro saludo, que lo hacemos con afecto a quienes nos siguen a través de los Medios de Comunicación.

Nuestro Pastor, Cardenal Julio Terrazas se encuentra ahora en Alemania donde se encuentra con diferentes instituciones de esa Iglesia hermana que colaboran con nuestra Iglesia en Bolivia. Unos días más tarde estará en Roma donde asistirá a compromisos programados en su calidad de Cardenal de la Iglesia universal y celebrará también el 75 aniversario de fundación de la parroquia San Juan Bautista de Rossi, que le ha sido encomendada como Cardenal.

Nuestro saludo especial a los enfermos, los que trabajan, nuestros hermanos en el campo, los zafreros; todos aquellos que trabajan para ganar el pan de cada día para su familia y para los demás.

Rezamos por aquellos hermanos que preocupados por el futuro de sus familias, al no ver un futuro alentador, decidieron asumir medidas de presión para ser escuchados. Pese a ser justas sus demandas, en nombre de Dios, les pedimos que desistan de la huelga de hambre, por ser una medida que trae consecuencias negativas para la salud de cada uno de ellos.

Este sexto domingo de pascua presenta de nuevo el pleno y correcto sentido de la moralidad cristiana, o mejor dicho, el pleno sentido del cristianismo, cuyo significado muchas veces reducimos sólo al cumplimiento de las prohibiciones u obligaciones. El centro de la enseñanza de Jesucristo no es la ley con sus exigencias, sino es el amor. Esa es la novedad que nace de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

La religión nueva, no exige el cumplimiento de leyes y normas externas que no transforman el corazón ni purifican al hombre por dentro, sino el amor a Jesús, a Dios y a los hermanos. Nuestra religión no se basa en ritos externos, sino en la vivencia, en el testimonio coherente y en el compromiso perseverante de vida cristiana: “Si alguien me ama, cumplirá mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él para hacer nuestra morada en él”. Primero hay que amar a Dios y después producir frutos cumpliendo su palabra.

Sólo el amor crea y es capaz de grandes obras

Este mandamiento propuesto por Jesús de amar siempre es nuevo, si alguien lo vive imitando a Cristo es en definitiva el distintivo del cristiano.

El odio, la revancha, la violencia, la indiferencia, el egoísmo no pertenecen al pasado, estas actitudes son muy actuales y no ayudan al desarrollo del mundo, al contrario, lo llevan a la destrucción.

Sólo el amor es capaz de buscar y encontrar las nuevas soluciones para mejorar nuestra realidad. La novedad de Cristo resucitado no es la oposición a la ley del Antiguo Testamento, sino mostrar su amor como el modelo para amarse entre los hermanos. Su amor es darse a sí mismo a los demás sin esperar recompensa o gratitud.

Cristo nos ama no porque somos buenos, obedientes, extraordinarios, agradecidos. Nos ama porque somos todos hijos de Dios, hermanos unos de otros.

El cristiano no es aquel que frecuenta la Iglesia, que cumple los mandatos, quien da limosna, quien recita las oraciones, sino aquel que ama de verdad.

Este amor es el mensaje que debemos transmitir día tras día. Tengo corazón porque amo, venzo porque amo, enseño porque amo, ayudo a levantarse al otro porque amo, multiplico el bien, la sonrisa, el gesto de amistad, porque amo. El amor significa sentir al hermano y darle a entender que lo amo. “CADA PERSONA ES MI HERMANO… ¿Y EL LO SABE?

Nos hemos reunido este domingo para alimentarnos con la Palabra de Dios, con el evangelio. Sabemos todos que la Buena Noticia es la fuente de una vida nueva, esa vida que nos ayuda a llevar adelante nuestra alma y espíritu. El Evangelio también nos ayuda a encontrar las soluciones para las situaciones sin salida, humanamente hablando.

Mirada a nuestro país confrontado

Otra vez nuestro país se encuentra convulsionado, otra vez el sufrimiento y el dolor, otra vez la muerte. ¿Hasta cuándo? El hermano boliviano enfrentado con su hermano. ¿Hasta cuándo vamos a soportar el odio, la división, la insensibilidad de nuestras autoridades?. Cualquier persona que toma la responsabilidad por otros tiene que pedir a Dios todos los días para gobernar. Necesitamos gente sabia para hablar y para actuar.

En nuestro país que pasa por momentos de cambio, aumenta la necesidad de tener gente con el corazón dócil para gobernar a su pueblo, para distinguir lo bueno y lo malo; escuchar no sólo a los que me gusta o me hacen caso, ayudar a convivir juntos en la sociedad y no sólo con los que me aceptan, sino también con los que piensan diferente. Por un tiempo se pueden falsificar los ideales y promesas, pero no se puede reemplazar la falta de un corazón dócil y la falta de sabiduría por siempre.

La primera lectura de los Hechos de los apóstoles nos habla sobre un conflicto que surgió en la iglesia primitiva, si los paganos no circuncidados, pero convertidos al cristianismo se podían salvar. El conflicto quedó resuelto en el marco de comunión eclesial: “El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles ninguna carga aparte de estas cosas necesarias” La Iglesia siguió avanzando y predicando el evangelio sin hacer ninguna distinción entre grupos étnicos, lingüísticos y religiosos. Esta lectura nos deja como mensaje la necesidad de consensuar, de ponernos de acuerdo, de dejar a un lado nuestras posiciones y si hay necesidad, hacer concesiones por el bien y futuro del país y por todos aquellos que viven en esta hermosa tierra boliviana.

Recuerdo de la visita del Papa Juan Pablo II a nuestro país hace 22 años

Queridos hermanos, hace 22 años, un día como hoy, 9 de mayo de 1988 besó esta tierra boliviana Su Santidad Papa Juan Pablo II, llegando como Sembrador de justicia y esperanza. Ha dejado sus huellas imborrables y mensajes inolvidables. En Santa Cruz, en el Aeropuerto El Trompillo, frente a miles de personas decía: “Todos ustedes están llamados a construir esta sociedad nueva. Pero no se edifica una sociedad sin Dios, sin la ayuda de Dios sería una contradicción. Es Dios la garantía de una sociedad a medida del hombre. Sólo cuando Dios se haya convertido de veras en el centro de la vida del hombre, de su historia y de toda la creación, será posible realizar esa tarea.

Y a los intelectuales y dirigentes dijo: “Vuestro desafío ha de tener como objetivo común servir al hombre boliviano en sus apremiantes necesidades concretas de hoy y prevenir las de mañana; luchar contra la pobreza y el hambre, el desempleo y la ignorancia; transformar los recursos potenciales de la naturaleza con inteligencia, laboriosidad, responsabilidad, constancia y honesta gestión en bienes y servicios útiles para los bolivianos”.

“Mirad hacia adelante con ilusión y confianza. No hay penurias humanas que no puedan ser superadas con laboriosidad, constancia y honradez y, sobre todo con el recurso al Todopoderoso que os ayudará, especialmente a vencer el mal, ese mal que rebaja al ser humano y daña a la sociedad”.

Esas palabras del Papa siguen tan actuales y vigentes como desafío hoy.

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