
"El derecho a la protesta está garantizado y es nuestro deber garantizar ese derechos. Lo que no está garantizado es actos de vandalismo como los que hemos visto, específicamente en ese lugar. Que no se confunda, no estamos generalizando con todos los trabajadores que se han movilizado, pero sí a algunos individuos y esos tiene que ser procesados de acuerdo a nuestras normas", afirmó en conferencia de prensa.
La Paz, 4 de mayo de 2010 (abi).- El paro convocado por la matriz Central
Obrera Boliviana (COB) en oposición a un anuncio oficial de incremento salarial
de 5%, tornó violento la tarde del martes cuando trabajadores fabriles atacaron
hasta con explosiones de detonadores de dinamita las oficinas del Ministerio de
Trabajo, en el centro de La Paz, con un saldo de una mujer herida de
consideración y 15 detenidos.
La protesta, que no se sintió en áreas rurales ni periurbanas, envolvió sólo a
un sector de maestros urbanos, salubristas y fabriles, estos últimos los más
radicales y no incorporó a campesinos ni transportistas.
A media tarde, una marcha, principalmente de fabriles, se alojó frente al
Ministerio de Trabajo, en la intersección de las calles Mercado y Yanacocha, y
derivó en un intento de toma violento por parte de irascibles manifestantes.
La Policía, que debió apelar a bombardas de gas lacrimógenos para barajar la
situación, detuvo a 15 manifestantes que prendieron fuego a uno de los accesos
de esa cartera de Estado.
El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti deploró la violencia desatada por los
manifestantes, a los que trató de "vándalos", y anunció que sobre los
culpables recaerá todo el peso de la ley.
"El derecho a la protesta está garantizado y es nuestro deber garantizar
ese derechos. Lo que no está garantizado es actos de vandalismo como los que
hemos visto, específicamente en ese lugar. Que no se confunda, no estamos
generalizando con todos los trabajadores que se han movilizado, pero sí a
algunos individuos y esos tiene que ser procesados de acuerdo a nuestras
normas", afirmó en conferencia de prensa.
Hasta ese momento la protesta discurría en medio de virulentas consignas, pero
alejada de acciones de hecho ante un control policial desplegado en las calles
de La Paz.
De todas formas, el paro se cumplió parcialmente, sólo en puntos focales
urbanos de Bolivia, cuya dinámica de normalidad la marcó en forma el
transporte.
Raptos de irracionalidad también signaron la protesta por grupos de
trabajadores fabriles que incomunicaron el central departamento de Cochabamba.
El ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, ratificó que el gobierno del
presidente Evo Morales no revocará bajo ningún concepto su decisión de subir
los salarios hasta un techo de 5%.
"También tenemos que dedicarnos a otros rubros que son importantes para el
resto de la población (..) Excedernos más allá del incremento (señalado) puede
generar una presión inflacionaria", explicó.
Arce refirió que los sectores alzados contra la decisión gobiernista de elevar
los salarios en 5% en 2010 perciben ingresos considerables, para el tiempo y
actividad laborales que realizan a diario.
En base de nóminas oficiales dijo que, promedio, un profesor percibe 1.800
bolivianos de salario mensual, más allá de bonificaciones y una enfermera
titulada hasta 8.000.
Mientras se escuchaban versiones que la manifestación había sido
"inflitrada" por violentos contratados para generar caos, Arce
recomendó a los trabajadores fabriles negociar incrementos mayores y racionales
con el empresariado local.
"Hay un sector privado enorme. El gobierno ha puesto un piso de
negociación (del 5%). A nadie le va a interesar, menos a los trabajadores (del
sector privado) incrementos que vayan a generar la quiebra de las
empresas", afirmó.
Reveló que los empresarios expresaron su acuerdo con elevar el salario en 2 y
3% y que el gobierno impuso su criterio de 5%.
Por conducto de su titular, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia
(CEPB), patentó su acuerdo con la suba de salarios y advirtió que un índice
mayor a incremento podría escalar los precios.
?"Cuando hay demasiado dinero en circulación en el mercado, empieza a
haber un gasto desmedido y se empieza a generar una inflación", sostuvo el
titular de la CEPB, Daniel Sánchez en declaraciones la víspera a la agencia
española EFE.
En lugar de estar haciendo huelga deberían estar haciendo estrategias de
negociación", instó.
La huelga encontró divididos a los maestros de las ciudades, puntal, junto al
sector fabril, de la protesta, que acataron y desacataron la convocatoria de la
COB.
En buena parte de las escuelas fiscales en las ciudades de Santa Cruz (este),
Cochabamba
(centro), El Alto y La Paz (oeste) pasaron clases con relativa normalidad.
Decenas de cientos de educadores, fabriles y salubristas, que repelen el
incremento a los salarios propuesto por el gobierno de Morales, se soltaron por
las calles del centro de La Paz, en demanda de tres y cuatro veces más que lo
ofrecido por el Ejecutivo boliviano.
Maestros, médicos y paramédicos y fabriles se alternaron por el neural paseo
capitalino El Prado, en La Paz, cuyo tráfico estuvo a punto de colapsar a media
mañana, al tiempo que, contra todo pronóstico, un grupo de trabajadores de la
estatal Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) se plantó en las puertas
de las oficinas de la estatal en la calle Suazo, de La Paz, para reclamar el
pago de un bono a la producción.
"Repudiamos el 5% impuesto por el gobierno, es una limosna; nos somos
pordioseros", afirmó el líder de los profesores José Luis Alvarez.
En Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, personal del Centro de diagnóstico de
Enfermedades Tropicales (CENETROP) marchó por corto lapso por las calles del
centro de la ciudad, la más poblada y pujante de Bolivia, donde los maestros
impartieron clases con normalidad.
Trabajadores de la Caja Nacional de Salud (CNS), poco menos de medio millar, de
acuerdo con estimaciones de medios locales, que calificaron de
"mísero" el incremento, adhirieron la convocatoria de la COB.
El paro en rechazo al incremento salarial se circunscribió, en la mañana, a la
protesta de técnicos y paramédicos del CENETROP y de la CNS.
"Es muy poco" el aumento de salarios prescrita por el gobierno, dijo
un portavoz de los trabajadores de CENETROP.
Un profesor que desacató la convocatoria de la COB dijo no haber sido
notificado del paro.
"Debemos pasar a clases normalmente, de lo contrario los padres de familia
'nos tragan'", ilustró una funcionaria del Colegio Japón.
Por lo estratégico del golpe, la presión de sintió en Cochabamba, a 400 km al
oriente de La Paz, donde los fabriles incendiaron neumáticos y cortaron la
carretera que une esa ciudad con Santa Cruz, a la altura del km 5 de la
localidad de Sacaba, en la confluencia Huallani.
De acuerdo con reportes del terminal de autobuses de Cochabamba, el corte de
rutas en Sacaba dejó aislada a la ciudad. "No salen ni entran (auto)
buses" a Cochabamba, dijo un portavoz de la base de autos de transporte
colectivo interdepartamental.
En Sucre, capital de Bolivia a 756 km al sudoriente de La Paz, se registró una
movilización que reunió a medio millar de personas.
Entre 1.000 y 1.500 manifestantes recorrieron en paz las principales calles de
la ciudad y exigieron, luego de convocar a un ampliado el miércoles, mayor
aumento de salarios.
En la sureña ciudad de Tarija y en otros puntos del país se registraron
protestas más modestas y galvanizadas por los mismos sectores enfrentados al
gobierno.
En la combativa ciudad de El Alto la actividad productiva rayó en la
normalidad.

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