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Cardenal Julio Terrazas da la bienvenida a los obispos e instala la Asamblea Ordinaria.

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En este espíritu pascual saludo también a todos ustedes hermanos Obispos, en especial a Mons. Edmundo Abastoflor, Mons. Angel Gelmi y Mons. Manuel Revollo en los 25 años de Ordenación Episcopal. Nos alegra la presencia de los delegados del clero diocesano, de la vida consagrada, de nuestros fieles laicos y con particular cariño al equipo formador del Seminario, a través de ustedes mis saludos cordiales a los sectores del Pueblo de Dios.  Un recuerdo muy particular a los hermanos Obispos eméritos y enfermos, que siempre están presentes en nuestra oración. Les expresamos nuestra sincera gratitud por su largo ministerio pastoral entregado y generoso. Bienvenido nuevamente entre nosotros, Mons. Jesús López de Lama, nos alegra tu presencia y la oportunidad de compartir las inquietudes de esta Iglesia.

La Paz esté con ustedes”. Con estas primeras palabras del Resucitado me alegra saludarles al inicio de esta LXXXIX Asamblea de nuestra Conferencia Episcopal.

En el signo de la paz, don del Resucitado, hemos vibrado junto con el pueblo de Dios, que, sediento de concordia, esperanza y vida, ha participado con renovado fervor en las celebraciones de la Semana Santa.

La sed de Dios se ha manifestado vivamente en las expresiones de la rica y profunda piedad popular, en la cual aparece la verdadera alma cristiana de nuestro pueblo. En ella, los creyentes manifiestan un intenso sentido de la trascendencia, una capacidad espontánea de apoyarse en Dios y una verdadera experiencia de amor al Señor muerto y Resucitado.

Como dice Aparecida: “Nuestros pueblos se identifican particularmente con el Cristo sufriente, lo miran, lo besan o tocan sus pies lastimados como diciendo: Este es el “que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20). Muchos de ellos golpeados, ignorados, despojados, no bajan los brazos. Con su religiosidad característica, se aferran al inmenso amor que Dios les tiene y que les recuerda permanentemente su dignidad propia” (A 265).

Saludo con afecto a Mons. Giambattista Diquattro, Nuncio Apostólico de Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, y en su persona queremos expresar nuestra total y filial adhesión al Santo Padre por los sufrimientos causados por las injustas y perversas agresiones de las que es víctima por parte de grupos de poder. Le aseguramos nuestras oraciones y nuestros sentimientos de cercanía y comunión, con la certeza que la verdad siempre  triunfará.

Con gran alegría mi saludo al nuevo Obispo de Potosí, Mons. Ricardo Centellas: a ti los mejores votos con la seguridad de nuestro apoyo en tu misión pastoral al servicio de ese pueblo querido, sencillo y creyente, e Iglesia de largas tradiciones cristianas.

En este espíritu pascual saludo también a todos ustedes hermanos Obispos, en especial a Mons. Edmundo Abastoflor, Mons. Angel Gelmi y Mons. Manuel Revollo en los 25 años de Ordenación Episcopal. Nos alegra la presencia de los delegados del clero diocesano, de la vida consagrada, de nuestros fieles laicos y con particular cariño al equipo formador del Seminario, a través de ustedes mis saludos cordiales a los sectores del Pueblo de Dios.

Un recuerdo muy particular a los hermanos Obispos eméritos y enfermos, que siempre están presentes en nuestra oración. Les expresamos nuestra sincera gratitud por su largo ministerio pastoral entregado y generoso.

Bienvenido nuevamente entre nosotros, Mons. Jesús López de Lama, nos alegra tu presencia y la oportunidad de compartir las inquietudes de esta Iglesia.

A la luz de la verdad esperanzadora, que nos asegura la victoria definitiva de la vida en el Resucitado, miramos la partida  a la casa del Padre de nuestro entrañable hermano Mons. Roger Aubry CssR. Él nos dejó un testimonio radiante de misionero entregado al anuncio de la Palabra de  Dios hasta en las comunidades más lejanas de la Iglesia del Vicariato de Reyes. Ha sido un verdadero pastor celoso de los más humildes y pobres, eximio estudioso de las ciencias teológicas, cuyos aportes trascendieron las fronteras de nuestro país.

Con esta misma mirada de fe, ponemos en las manos del Padre nuestro apreciado y querido hermano Mons. Joseph Homeyer, Obispo emérito de Hildesheim, fallecido recientemente. Él fue gran impulsor de la Hermandad entre las Iglesias de Alemania y Bolivia, importante  y fecundo intercambio eclesial del que estamos celebrando las bodas de oro.

MISION PERMANENTE

A un año del lanzamiento de la Misión Permanente descubrimos los frutos de la acción del Espíritu que va despertando nuestras comunidades eclesiales y las inquietudes de los diferentes sectores del Pueblo de Dios. Sin embargo, tenemos por delante todavía un largo camino por recorrer, que lo reafirmaremos y profundizaremos en estos días de la Asamblea.

Es una nueva oportunidad para reavivar el entusiasmo de anunciar a Jesucristo como nuestro único Señor, que llama a todo creyente al encuentro personal con él, encuentro que cautiva y nos transforma en discípulos y misioneros.

Esta tarea tiene que hacerse realidad en el compromiso de cada cristiano en la familia, la comunidad eclesial y en la sociedad, con su testimonio y trabajo para que los valores del  Reino de Dios vayan impregnando la vida en sus múltiples manifestaciones.

Elecciones Departamentales y Municipales

Nos reconforta la participación responsable y serena de nuestro pueblo en las últimas elecciones departamentales y municipales realizadas en todo el territorio nacional el día de la Pascua, como aseveraron también los observadores internacionales. Es un signo de que el pueblo va creciendo en madurez democrática, pero a la vez nos damos cuenta que todavía ese proceso es frágil.

En los subsiguientes días constatamos  algunos indicios de irregularidades que se dieron como: intolerancias, enfrentamientos verbales y, en algunos casos, acciones violentas. Estas situaciones necesitan ser analizadas con sosiego y objetividad por los organismos correspondientes, respondiendo al llamado del pueblo que clama serenidad, responsabilidad y racionalidad, por parte de todos, gobernantes y gobernados.

Es indispensable salvaguardar la autonomía de la Corte Nacional Electoral y las Cortes Departamentales, para que puedan desarrollar su oficio sin presiones, con seriedad y transparencia, garantizando el respeto de la voluntad popular expresada en las urnas.

Servidores del bien común

A las autoridades elegidas como nuestros representantes, llamadas a conducir en estos años la suerte del país y de nuestros departamentos y municipios quiero expresarles mis felicitaciones.

Se trata de una ardua tarea que han de asumir y que debe ir más allá de una visión sectorial y de intereses partidistas. Las autoridades tienen la tarea de ponerse al servicio indistinto, incondicional y honesto de todos los sectores de la sociedad. Sus metas sean el bien común, el progreso del país y la pacífica convivencia de todos los ciudadanos.

La justicia al servicio de la verdad

El ejercicio de la justicia tiene por finalidad establecer la verdad de los hechos y determinar en forma objetiva e imparcial responsabilidades.  Esto exige tener siempre presente el principio universal de su autonomía de los otros  poderes.  No respetarlo, podría traer consecuencias peligrosas, como el manejo político, la utilización arbitraria, que causa desconcierto, inseguridad ciudadana y desestabilización social.

Urge seguir pidiendo que la justicia sea ecuánime para todos y en todo momento.  Así se aseguraría un verdadero estado de derecho, la institucionalidad y el respeto incondicional de los Derechos Humanos.

Narcotráfico imperante

Es noticia cotidiana la incautación de enormes cantidades de droga, marihuana y cocaína, así como el descubrimiento de fábricas de la misma. Carteles mixtos de bolivianos y extranjeros, quieren imponer su ley a través de la corrupción y la violencia, alteran los parámetros económicos y dañan la imagen del país a nivel internacional, como un estigma del que es difícil liberarse.

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