Nacional

Evo Morales vuelve a la casa de la libertad, después de años de tensiones políticas.

Sucre,  5 agosto de 2009 - El jefe de Estado Evo Morales presidirá este jueves en Sucre, capital de Bolivia, los actos de celebración de la efeméride nacional y, después de dos años de tensiones políticas dirigirá, en apego a la tradición y la historia, un mensaje a la nación desde la Casa de la Libertad, el emblemático edificio donde se fundó el país el 6 de agosto de 1825.

El presidente boliviano manifestó el miércoles que el mensaje que dirigirá al país, en Sucre, será en homenaje a la nación, al pueblo y, sobre todo, a quienes lucharon por la patria.

"Nuestro mensaje a la Nación será en homenaje a la patria, al pueblo y sobre todo en homenaje a quienes lucharon por esta querida patria", aseguró en una conferencia de prensa en La Paz.

 Añoró los años en los que los principales actos programados en honor a la República eran organizados en Sucre por la Cancillería, el Gobierno Nacional, en directa coordinación con la Prefectura de Chuquisaca.

El martes, la Portavocía de la Presidencia anunció que el mandatario diría palabras alusivas a los 184 años de la independencia nacional pero que no realizaría ningún informe de gestión, ya formulado el pasado 22 de enero de 2009.

 Morales arribará a primera hora del jueves a Sucre (760 km al sudeste de La Paz), cuya población se encontraba el miércoles sumergida en las celebraciones patrias, en medio de inocultable unción patriótica y desfiles cívicos galvanizados por el entonar de bandas de música marcial, militares y colegiales.

El gobernante, que enfrentó desde agosto de 2006 una espinosa oposición a su proyecto de refundar Bolivia, con una visión más progresista, plural e incluyente, con un Estado sólido, solidario y presente en los confines del país, además de consustanciado con la producción y, principalmente, con el control de sus riquezas naturales, decidió presidir los festejos populares pese a las resistencias de Savina Cuellar, prefecta indígena de Chuquisaca, cuya capital departamental es Sucre.

En un mensaje tácito de unidad nacional, Morales volverá a conducir la fiesta patria luego de dos años de ausencia a causa de un ambiente político erizado e inducido, primero contra la vigencia de una Constitución progresista, finalmente aprobada en las urnas en enero último y, luego, contra su proyecto de ampliar el espectro inclusivo del Estado a las mayorías indígenas y campesinas secularmente discriminadas.

La resistencia de sectores políticos opuestos a su política de reconstitución del Estado, de sesgo ultraconservador, se patentaron en noviembre de 2007, cuando unos tumultos populares, alentados contra la Asamblea Constituyente, zanjaron con la muerte de tres bolivianos en la zona conocida aquí como La Calancha.

También, con la vejación perpetrada contra decenas de indígenas y campesinos, por parte de grupos de violentos, de acento racista, el 24 de mayo de 2008.

Los indígenas y campesinos, obligados a desnudarse de medio cuerpo, fueron desplazados, en base de latigazos y amenazas, hasta la Plaza de Armas 25 de Mayo y, ahí, frente a los portones de la Casa de la Libertad, a besar los símbolos locales.

Morales, primer presidente indígena de Bolivia, llegará a Sucre junto a su gabinete de ministros y autoridades militares.

El gobernante presidió los actos patrios el 6 de agosto de 2006, ocho meses después de asumir el mando de la nación por mandato constitucional, cuando inauguró las deliberaciones de la Asamblea Constituyente, electa en las urnas un mes antes.

Un día después presenció el desfile de militares e indígenas, sin precedentes en la historia del país, que luego se reprodujo en Santa Cruz (2008) y que ahora se materializará en Oruro, el viernes.

El cuerpo diplomático acreditado en el país ha llegado a Sucre, hacia donde también confluye el pleno del Poder Legislativo. Autoridades del órgano Judicial, con sede en esta ciudad, cuna de la bolivianidad, han asegurado su presencia en los actos centrales del programa.

La prefecta Cuellar declinó asegurar su asistencia a las celebraciones del  jueves en la Casa de la Libertad y, avisada que el gabinete de ministros expidió un decreto que sentó a la Whipala, y a otras cuatro enseñas regionales, como símbolo patrio, dijo que la bandera multicolor que resume la identidad de los 36 pueblos originarios de Bolivia, de unos de los que ella misma forma parte, no será izada en los edificios de Sucre porque, en su criterio, representa la "desunión entre los bolivianos".

El gobierno ofrecerá una cena este mismo miércoles en un salón militar y el vicepresidente Alvaro García Linera, que llegará a Sucre a media tarde, oficiará de anfitrión.

Las celebraciones arrancaron el miércoles en Sucre y se extendieron hasta media tarde del jueves.

Miles de sucrenses se volcaron a las calles para expectar un portentoso desfile cívico en que participaron miles de estudiantes, funcionarios públicos impecablemente uniformados y militares.

Las celebraciones bolivianas de 2009 se registran en medio de un ambiente social signado por la paz y coincidentes llamados a la unidad nacional, pero no han podido mantenerse al margen de las elecciones generales pautadas para diciembre que viene.

Pese a las proclamas en contrario, el bloque de prefectos opositores a la administración Morales marcó el preámbulo de los festejos por el aniversario patrio.

Los prefectos de Santa Cruz, Rubén Costas; de Beni, Ernesto Suárez, de Tarija, Mario Cossío y la anfitriona Savina Cuellar, que conformar el autodenominado ultraopositor Consejo Nacional por la Democracia (CONALDE) mantuvieron reuniones a puerta cerrada entre miércoles y jueves.

Luego de uno de sus dos encuentros, el CONALDE presentó un manifiesto de cinco puntos en que pidió la unidad del país, la consolidación de las autonomías departamentales, de tipo distinto al modelo plural al que comporta la nueva Constitución y que el gobierno de Morales ha comenzado ya instrumentar, además de la generación de empleo y el respeto a la soberanía del país y a la democracia.

"Nosotros creímos que era un deber nuestro debatir, esperar cuáles deberían ser las bases sobre las cuales construir una opción para diciembre, pero no nos interesa una agregación de todos los actores, nos interesa de quiénes encuentren identificación con este pensamiento", dijo Cossío en declaraciones a la prensa.

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