
La reunión más grande de la historia sobre el clima, con 15.000 participantes de 192 países, comenzó el lunes en Copenhague buscando reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y recaudar miles de millones de dólares para limpiar la contaminación del aire y obtener una tecnología más limpia.
Copenhague, 7 de diciembre de 2009.- Estados Unidos reiteró su oferta en el primer día de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático (COP 15), que se desarrolla en la capital danesa, pero la Unión Europea condicionó la suya a un mayor esfuerzo de Washington.
El
presidente estadounidense Barack Obama es el gran esperado en Copenhague, sobre
todo porque se presume que hará un importante anuncio sobre financiamiento para
afrontar el cambio climático.
Pero Obama finalmente cambió de opinión y asistirá a la reunión de jefes de
Estado y de gobierno, que está prevista para clausurar el encuentro, el 18 de
este mes. Así lo confirmó este lunes en rueda de prensa el coordinador de la
delegación estadounidense, Jonathan Pershing.
"Basándose en la conversación con otros lideres, y para darle un impulso a
las negociaciones, el presidente decidió que, continuando con su liderazgo,
sería más productiva su participación al final de la conferencia de
Copenhague", afirmó.
Obama inicialmente había anunciado que no asistiría a la cumbre final sino que
haría una escala de un día esta misma semana en Copenhague en su viaje hacia
Estocolmo, donde recibirá el premio Nobel de la Paz.
Sobre el financiamiento, Pershing se resistió a dar cifras y aclaró a los
periodistas este lunes que Washington solamente contribuiría con una
"parte justa" de los 10.000 millones de dólares por año que se
calculan necesarios de aquí a 2012 para combatir el fenómeno climático.
Además, insistió en la necesidad de que los países en desarrollo que habrían de
recibir esos fondos presenten datos sobre los resultados del uso y alcance de
los recursos.
En cuanto a los recortes de emisiones de gases contaminantes, el jefe
negociador de Estados Unidos reiteró que su gobierno ofrecía una reducción de
17 por ciento para 2020, respecto de los niveles de 2005, pero subrayó que eso
debía enmarcarse en un acuerdo general "que incluya compromisos de todas
las grandes economías", en aparente alusión a China.
Pershing sostuvo que los esfuerzos de Washington no sólo apuntan a brindar
soluciones a un problema de carácter "humanitario", sino también de
"seguridad común" y de protección a la economía mundial, y subrayó
que sus compromisos de cara a 2012 van de acuerdo con lo que reclama la
comunidad científica.
El delegado se esforzó por repartir cargas. "Estados Unidos emite una
quinta parte de los gases invernadero que se emiten en el mundo, o sea que hay
otras cuatro quintas partes responsables", indicó. "A menos que todos
redoblemos los esfuerzos no llegaremos a un acuerdo, que es para lo que
llegamos aquí", sentenció.
Fuentes de la Organización de las Naciones Unidas dijeron a IPS que existía
gran expectativa en Copenhague sobre la presencia de Obama, considerando que
Estados Unidos no ratificó el Protocolo de Kyoto de 1997, único instrumento
internacional actual contra el cambio climático, y la postura escéptica de su
predecesor, George W. Bush (2001-2009).
Para marcar un contraste con el anterior gobierno, del Partido Republicano,
Pershing manifestó de modo contundente este lunes que existía una "enorme
multitud de evidencia" sobre el recalentamiento planetario. Este mismo
delegado fue uno de los autores del informe de 2007 del Grupo Internacional de
Expertos sobre el Cambio Climático.
"Somos optimistas porque los países están poniendo ofertas sobre la mesa,
las sesiones se desarrollan sin mayores discusiones y se percibe gran emoción y
esperanza", dijo a IPS un funcionario vinculado con las conversaciones.
No obstante, desde el primer día comienza la pugna. Minutos antes de la
conferencia de Pershing, en el mismo salón, la delegación negociadora de la
Unión Europea (UE) puso como condición para su oferta de recortar 30 por ciento
de las emisiones de gases invernadero en 2020, respecto de los niveles de 1990,
que Estados Unidos muestre un mayor compromiso.
"Independientemente de las acciones tomadas por otros países, la UE reducirá
sus emisiones 20 por ciento para 2020, pero quiere reducirlas 30 por ciento si
otras partes están dispuestas a asumir compromisos similares", dijo el
ministro de Ambiente de Suecia, Andreas Carlgren.
"Estados Unidos y China han puesto ofertas sobre la mesa, y lo celebramos,
pero esos compromisos no alcanzan para lograr mantener el recalentamiento
planetario por debajo de los dos grados", como sugiere necesario la
comunidad científica, apuntó el funcionario, cuyo país ejerce la presidencia rotativa
del bloque.
La delegación estadounidense señaló que apuesta a un acuerdo político que sea
seguido por conversaciones tendientes a la adopción de uno legalmente
vinculante, del que Washington sería parte.
Por su parte, la UE apuesta a un "acuerdo legalmente vinculante para el
periodo que comienza el 1 de enero de 2013, construido sobre el Protocolo de
Kyoto y que incorpore toda su esencia".
"Se ha hablado sobre la ‘solución de los dos pasos’, pero para la UE, el
acuerdo en Copenhague es más bien ‘el paso’… Dentro de un periodo claramente
acordado, este acuerdo vinculante debe ser traducido en un texto
ratificado", dijo Carlgren.
A la COP 15 asisten más de 32.000 delegados, mientras que unos 3.500
periodistas cubren sus actividades. A la capital danesa llegarán 110 jefes de
Estado y de gobierno. (FIN/2009)

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