Las víctimas, entre las cuales hay 14 mujeres, fueron secuestradas el lunes por
hombres armados que según parientes de las víctimas fueron pagados por el
gobernador de la provincia, Andal Ampatuan, jefe de un clan musulmán.
Según el ejército y allegados a las víctimas, éste último habría organizado la
matanza para impedir que un rival, Esmael Mangundadatu, se presentase como
candidato para elecciones programadas para el año próximo.
Filipinas,
24 noviembre de 2009.- El estado de emergencia fue decretado en el sur de
Filipinas el martes, un día después de una masacre originada por rivalidades
políticas entre clanes que dejó al menos 46 muertos, entre los cuales figuran
políticos y periodistas.
Después de que en la víspera se encontraron 22 cadáveres, la policía descubrió
este martes otros 24 cuerpos cerca de la aldea de Saniag, en la provincia de
Maguindanao.
Las víctimas, entre las cuales hay 14 mujeres, fueron secuestradas el lunes por
hombres armados que según parientes de las víctimas fueron pagados por el
gobernador de la provincia, Andal Ampatuan, jefe de un clan musulmán.
Según el ejército y allegados a las víctimas, éste último habría organizado la
matanza para impedir que un rival, Esmael Mangundadatu, se presentase como
candidato para elecciones programadas para el año próximo.
Los cadáveres, acribillados de balas, fueron retirados de varias fosas comunes,
indicó el jefe nacional de la policía, Jesús Verzosa.
El ejército desplegó refuerzos en la región y la presidente filipina, Gloria
Arroyo, decretó ese mismo día el estado de emergencia en una parte de la isla.
El estado de emergencia concierne a la provincia de Maguindanao y a dos zonas
limítrofes, con un total de 1,54 millones de habitantes.
Entre las víctimas figuran también periodistas sin ningún vínculo con los dos
clanes rivales, indicaron la policía y el ejército. Varias de la mujeres
habrían sido violadas, según las mismas fuentes.
Los periodistas acompañaban a la esposa de Esmael Mangundadatu que debía
presentarse candidato para el cargo de gobernador de la provincia.
El jefe local de la policía fue destituido de sus funciones y detenido. Hay
testigos que afirmaron que dos de sus tenientes y otros dos policías estaban
presentes cuando se produjo la matanza.
Según la policía, numerosas víctimas, que fueron interceptadas cuando
circulaban en convoy, fueron muertas a balazos en el interior mismo de sus
vehículos.
Los arreglos de cuentas y las violencias entre clanes rivales, que disponen de
milicias privadas, son relativamente frecuentes en el sur de Filipinas, que es
también escenario de un conflicto entre el ejército y los rebeldes separatistas
musulmanes.
Más de un millón de armas circulan ilegalmente en Filipinas, en el seno de una
población total de 92 millones de habitantes, y cada elección da lugar a
enfrentamientos con decenas de homicidios.
No obstante, la amplitud de la matanza del lunes, y los objetivos que tuvo
ésta, aparentemente sin relación con los clanes rivales, provocaron profunda
conmoción en el país.
El clan de gobernador cuestionado, que apoya la coalición en el poder de Gloria
Arroyo, dirige desde hace tiempo la provincia de Maguindanao, afectada por una
rebelión de los separatistas musulmanes.

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