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Mons. Solari: Fiesta del Día de la Madre

La madre es la expresión más bella, más auténtica del amor de Dios entre nosotros. Fuente de la vida, ella nos cuida y nos alimenta con su inefable ternura. Goza de sus hijos y vive para ellos. Los da a luz, pero ella los guarda siempre en su corazón. La verdadera madre nunca los abandona.

 Cochabamba 25 de mayo de 2011 (Iglesia Viva)  Desde tiempo la ciudad se ha embellecido con la propaganda por la fiesta de la madre. Ciertamente en estos días se multiplicarán los viajes para hacer posible el encuentro de los hijos con la mamá. En las escuelas los niños preparan un signo de afecto para mamá. Los del colegio también se preocupan de manifestar su cariño a la mamá.

Por Mons. Tito Solari, Arzobispo de Cochabamba

No hay duda que todos justificamos estos gestos. Más bien todos sentimos el sacrosanto deber de vivir este día a lado de mamá para decirle gracias por la vida que nos ha dado y sobre todo por el amor que nos ha regalado.

El cuarto mandamiento pues proclama: Honra a tu padre y a tu madre!

Y Jesús nos da el ejemplo. No ha podido pensar en el paraíso sin su Mamá. Por eso la ha enaltecido, elevándola a la gloria del cielo e introduciéndola en la familia divina.

La madre es la expresión más bella, más auténtica del amor de Dios entre nosotros. Fuente de la vida, ella nos cuida y nos alimenta con su inefable ternura. Goza de sus hijos y vive para ellos. Los da a luz, pero ella los guarda siempre en su corazón. La verdadera madre nunca los abandona.

 Sin embargo en el mundo de hoy se dan casos increíbles, que debemos recordar en este 27 de mayo. Por un lado hay madres que matan a sus hijos, que los venden, que los maltratan, que los abandonan. Por el otro hay madres que son auténticas imágenes de la Dolorosa. Son madres explotadas, torturadas, desfiguradas por el odio, la venganza, el celo y una maldad sin nombre. Algunas imágenes de estos días quedarán como horrendo trasfondo de la fiesta de la madre de este 2.011.

Pero estos hechos y la cultura que nos rodea acaso no nos obligan a ponernos unas preguntas inquietantes: ¿El mundo seguirá venerand3as mamás, como fuente de vida, como atmósfera del hogar, como ternura en el mundo materialista, como portadora de los valores del espíritu, como expresión de la belleza divina y como especial consuelo en el dolor? Y los niños del mañana seguirán teniendo su mamá?

Mons. Tito Solari

ARZOBISPO DE COCHABAMBA

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