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Nuncio Apostólico saluda a los obispos en su 91 Asamblea Episcopal

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Estos momentos de vivencia común de la fe y de la caridad han desembocado en la consueta celebración de la Semana Santa y de la Pascua, que este año Bolivia ha vivido con profunda sensibilidad de sentimientos cristianos y con una creciente participación popular y especialmente juvenil, al punto de ser un momento de lanzamiento para nuevas y prometedoras iniciativas misioneras.

Cochabamba, 5 de mayo de 2011.- Destacando pequeños y grandes momentos especiales que la Iglesia ha vivido estas últimas semanas el Nuncio Apostólico, Giambattista Diquattro se dirigió al episcpado boliviano durante la sesión inaugural de la asamblea ordinaria.

In nomine Domini: hemos invocado el Espíritu del Señor para identificar la correcta perspectiva de las actividades de esta primera sesión anual de la CEB, con la mente y el corazón abiertos a la vida de nuestros hermanos en el mundo y en Bolivia. Con toda la Iglesia Sus Excelencias son llamados a discernir las situaciones en las cuales se encarna el anuncio evangélico de Nuestro Señor Jesucristo, el cual al mismo tiempo cuestiona nuestra conciencia de Pastores.

Las últimas semanas han sido marcadas por pequeños y grandes momentos en los cuales la Iglesia ha expresado en profunda comunión la solidaridad que el Espíritu Santo del Señor le comunica.

El 7 de marzo pasado el Santo Padre Benedicto XVI y toda Bolivia se ha espiritualmente unido en el agradecimiento al Señor por el 75 genetliaco del Señor Cardenal Julio Terrazas Sandoval.
Con viva conmoción y activa participación el Santo Padre y las Diócesis de Bolivia han manifestado su cercanía y apoyo hacia todos aquellos que en Bolivia han sido dramáticamente afectados por los recientes desastres naturales que han provocado luto y dolor en nuestra querida tierra.

Estos momentos de vivencia común de la fe y de la caridad han desembocado en la consueta celebración de la Semana Santa y de la Pascua, que este año Bolivia ha vivido con profunda sensibilidad de sentimientos cristianos y con una creciente participación popular y especialmente juvenil, al punto de ser un momento de lanzamiento para nuevas y prometedoras iniciativas misioneras.

Apenas una semana después con toda la Iglesia universal, el Santo Pueblo de Dios que peregrina en Bolivia ha podido unirse con el entusiasmo propio de nuestra gente a la grande fiesta de la Beatificación del Papa Juan Pablo II, y todavía esta conmemoración continua con iniciativas que el Espíritu Santo sugiere y despierta para un testimonio publico de gratitud al inolvidable Pontífice.

El Papa Juan Pablo II nos ha dejado con su vida un ejemplo admirable de santidad para toda la Iglesia una referencia segura de renovada obra misionera para la nueva evangelización. Al mismo tiempo su Magisterio claro, profundo y coherente con la enseñanza del Concilio Ecuménico Vaticano II sigue orientando a la Iglesia Universal y a la Iglesia Boliviana en su constante compromiso en favor del autentico e integral desarrollo de la sociedad y de la persona.

Y en estos últimos mese el Santo Padre Benedicto XVI nos ha animado a mantenernos en este único camino de redención que la Palabra de Dios nos indica. La Exhortación Apostólica Post - sinodal “Verbum Domini” y su más reciente mensaje para la Cuaresma son en efecto textos en los cuales la exégesis de la fe y la exégesis histórica se enriquecen con grandes intuiciones teológicas, espirituales y pastorales de la exégesis patrística.

Estos textos, con la reciente Carta Pastoral “Los Católicos en la Bolivia de hoy: presencia de esperanza y compromiso” y con el segundo libro sobre Jesús de Nazareth del Santo Padre, son sin duda instrumentos preciosos para que las diócesis, las parroquias, las comunidades religiosas y cristianas, los centros de formación de diferente grado y nivel puedan entrenarse como “palestras” del Espíritu Santo, para discernir la voluntad de Dios en la historia del mundo y de nuestro País.

A la escuela de los Romanos Pontífices, y de los Obispos en comunión con el Sucesor del Apóstol San Pedro, la Iglesia sigue creando puentes sobre los abismos de las injusticias y de las crueldades que hieren a muchos pueblos y la voz del Papa Benedicto XVI hace un llamamiento para que cada sociedad sepa abrirse al respeto, al diálogo y a la convivencia.
El Espíritu Santo del Señor pide, pues, a los cristianos en Bolivia que tengan confianza en su propia capacidad, en su cultura, en Bolivia misma y en su futuro: el bien no coincide con los anhelos personales, mas tiene su propia, esencial y austera objetividad, porque Jesucristo nos revela que brota de Dios y que se transmite por medio de su Santo Espíritu de comunión y de amor. Por eso el Santo Padre nos ha dicho que la sociedad humana tiene una extrema necesidad de recomponerse, reuniendo sus mejores energías y es importante y vital que cada sociedad acepte reconocerse, en un marco de valores sustanciales y no efímeros.

Quiero concluir mi intervención exactamente con las últimas palabras del Beato Juan Pablo II antes de terminar su viaje Apostólico en Bolivia el 14 de mayo de 1988: “Madre de Copacabana… que el peregrinar a tu santuario no sea sólo para suplicarte dones de la tierra, sino también los dones del Espíritu que robustezcan la fe, acrecienten la esperanza, muevan a obras de caridad. Enseña a tus hijos de Bolivia caminos de convivencia fraterna, de vida honesta, de moral renovada, de respeto a cada hermano, de compromiso con su patria. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, oh clementísima, oh piadosa. Oh dulce Virgen María. Así sea”.

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