
La Conferencia Episcopal Boliviana consideró como una afrenta contra el Cardenal y la Iglesia Católica, sin resguardar las garantías constitucionales de las personas, y a pesar de esta situación, manifestó su disposición a cooperar en las investigaciones transparentes. A consecuencia de esta declaración, el fiscal del Distrito, Williams Dávila, decidió separar al Fiscal asignado al caso para continuar las investigaciones. Sin embargo, la Iglesia se preguntó ¿Ahora quién asume los daños causados a la dignidad y la honorabilidad del cardenal Julio Terrazas?
La Paz, 2 de abril de 2010.- (eldiario) Los ataques políticos, en el marco de la investigación de los gastos reservados ejecutados durante los últimos diez años, no aplastarán a la Iglesia Católica, puntualizó el Arzobispo de La Paz, Edmundo Abastoflor.
Aseguró que la máxima autoridad de la Iglesia en Bolivia es una persona respetable, no sólo en el país sino a nivel mundial y un hecho como el que sucedió es lamentable, ya que además de ir en contra de su dignidad hace quedar mal a las personas que están detrás de ese hecho.
Asimismo, dijo que las relaciones de la Iglesia con el Gobierno son normales, teniendo en cuenta que la entidad católica tiene como misión fundamental trasmitir la buena noticia, el evangelio de Jesús de Nazaret, el hijo de Dios hecho hombre que vino a la tierra para enseñar un camino de relaciones entre todos, de fraternidad, hermandad, solidaridad y respeto a las personas.
Iglesia rechaza ataques políticos en su contra
El arzobispo de La Paz, Edmundo Abastoflor, aseguró ayer que la Iglesia Católica no se dejará aplastar por ataques políticos en el marco de la investigación del Ministerio Público a los gastos reservados ejecutados durante los últimos diez años.
“Queridos hermanos, la Iglesia está recibiendo a través del representante del Cardenal algunas cosas que son ataques que no se saben por dónde van y que nos duelen profundamente y no debemos dejarnos aplastar, sino más bien tener más fuerzas para vivir nuestra vida cristiana y la Semana Santa”, declaró.
Esas palabras fueron pronunciadas por el Arzobispo durante su Homilía en la Misa Crismal en las vísperas de la Semana Santa, luego que el fiscal Félix Peralta mencionara el nombre del cardenal Julio Terrazas como un supuesto receptor de Bs 115 mil en 1999, lo cual levantó una avalancha de críticas desde distintos sectores en contra del Gobierno.
Peralta fue apartado del caso de los gastos reservados por orden del fiscal general del Estado, Mario Uribe, que ordenó que las investigaciones se realicen en completa reserva sin indicar nombres mientras se desarrollen las tareas de investigación.
La Conferencia Episcopal Boliviana consideró como una afrenta contra el Cardenal y la Iglesia Católica, sin resguardar las garantías constitucionales de las personas, y a pesar de esta situación, manifestó su disposición a cooperar en las investigaciones transparentes.
A consecuencia de esta declaración, el fiscal del Distrito, Williams Dávila, decidió separar al Fiscal asignado al caso para continuar las investigaciones. Sin embargo, la Iglesia se preguntó ¿Ahora quién asume los daños causados a la dignidad y la honorabilidad del cardenal Julio Terrazas?
A la condena general, se sumaron laicos católicos de Santa Cruz que pidieron terminar con las acusaciones falsas e injustas y con el “cinismo de las autoridades públicas”. Centenares de personas llenaron las iglesias para expresar su pleno respaldo y solidaridad a la máxima autoridad del catolicismo boliviano y, paralelamente, su condena contra el fiscal Félix Peralta que mencionó el nombre del Cardenal en sus investigaciones sobre el caso de gastos reservados.
El fiscal Peralta, recibió la reprimenda de todos los sectores sociales y políticos, incluso de los dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS). En las últimas horas, se conoció que Peralta fue destituido de la investigación por haber cometido excesos. Entretanto, fueron nombrados los nuevos funcionarios del Ministerio Público para continuar con las investigaciones.

Usted piensa que los Representantes de la Iglesia Católica deben preocuparse por el bien común y expresarse sobre la realidad Boliviana.