
Dos motivos, para captar lo que el Señor nos quiere decir
hoy, tanto en la primera lectura como en el evangelio: La palabra de Dios es un
llamado a ser capaces de comprender la forma y la manera que tiene Dios de
actuar, sin encerrarnos en las pequeñas cosas, sin dejarnos llevar por los
egoísmos, siempre deseando que se realice el plan de Dios y no nuestros
pequeños planes. Ahí está Moisés que va a entregar algo de su espíritu a los
setenta ancianos que han elegido en su comunidad y los reúnen y ellos reciben y
comienzan hablar del profetismo del que tanto se habla hoy, no es decir
palabras nuestras, sino hablar las palabras que el Señor inspira, manda y
ordena que se digan de acuerdo a las
circunstancias.
Santa Cruz, 27 de Septiembre de 2009.- Nuestro saludo lleno de afecto a todos los que están en sus hogares, en sus campos de trabajo, a todos los hermanos y hermanas de Bolivia que siguen de cerca y nos acompañan en la oración. Este domingo, que para nosotros siempre es un día especial, el día del Señor nos trae otras notas que no podemos olvidar “La jornada de oración por la biblia” esta jornada que termina después de un mes de preparación que tenemos que hacerla ahora plegaria para que no sea un aprendizaje de memoria de algunos versículos y nos olvidemos de las exigencias vitales que tiene el evangelio, que tiene la palabra de Dios, para hacernos mejores, para profundizar nuestra fe, darnos la fuerza de nuevos compromisos ante los nuevos desafíos.
Qué hermoso que esta palabra la meditemos hoy, en comunión con nuestras Iglesias hermanas de Tréveris y Hildesheim de Alemania, por la fe sabemos que estamos unidos. Ellos están meditando esta misma palabra, ellos están pensando en nuestra amistad, en esa amistad que en Bolivia se ha ido desarrollando y creciendo y que quisiéramos que se haga uno de los puntos de la formación permanente a que nos han llamado nuestros Obispos de América Latina y en Bolivia.
Dos motivos, para captar lo que el Señor nos quiere decir hoy, tanto en la primera lectura como en el evangelio: La palabra de Dios es un llamado a ser capaces de comprender la forma y la manera que tiene Dios de actuar, sin encerrarnos en las pequeñas cosas, sin dejarnos llevar por los egoísmos, siempre deseando que se realice el plan de Dios y no nuestros pequeños planes. Ahí está Moisés que va a entregar algo de su espíritu a los setenta ancianos que han elegido en su comunidad y los reúnen y ellos reciben y comienzan hablar del profetismo del que tanto se habla hoy, no es decir palabras nuestras, sino hablar las palabras que el Señor inspira, manda y ordena que se digan de acuerdo a las circunstancias.
Todos estamos llamados a ser profetas, en medio de tantos antiprofetas
Reciben el espíritu y comienzan a hablar, pero dos de los elegidos no están allí, estaban en el campamento, pero también recibieron a pesar de esa distancia y eso causó temor en algunos, celos en otros, y querían que Moisés les prohibiera hablar, y Moisés dice esa palabra que nosotros hoy tenemos que retener aquí con nuestras hermanas Iglesias, “Lo que importa es que todo el pueblo hable en nombre de Dios que todo el pueblo sea profeta”. Esta es la manera de pensar de Dios, lo otro, los celos, las envidias, las separaciones, las desconfianzas no son obras del espíritu. El espíritu que Moisés comunica a esos ancianos es el espíritu de la vida, de la verdad, de la justicia de la libertad, es ese espíritu que nos hace capaces de seguir anunciando las maravillas de Dios y pidiendo que terminen los obstáculos a la presencia del mensaje del Señor.
Y en Marcos, va clarificarse también este asunto, porque uno de los discípulos va y le dice al Maestro: Hemos encontrado a uno que expulsa demonios en tu nombre y no es del grupo, no pertenece a nuestro grupo y tratamos de impedírselo ya que no viene con nosotros. Ahí está a veces una actitud que nos puede pasar también a nosotros, no es de nuestro grupo, no sigue con nosotros, no camina con nosotros, entonces hay que impedirle que haga el bien. El Señor al estilo de Moisés les va decir: “No hay que impedirles, no será posible que haya alguien que haga un milagro y que esté hablando mal de mí, aquél que hace el bien de una u otra manera, anuncia ya el mismo mensaje del Maestro, ese mensaje que está por encima de los limites de los grupos, por encima de los limites de las naciones, ese mensaje que es vida y que debe ayudar a la vida en cualquier lugar donde se encuentre, no se lo impidan, quién no está en contra de nosotros, está por nosotros. Ahí está el criterio, aquél que trabaja por la vida, aunque que no esté en mi institución, en mi grupo, en mi parroquia, en mi diócesis, aquél que trabaja por la vida está construyendo algo para todos, no está haciendo nada contra nosotros.
Este mensaje podría servir también para que nuestra nación, a la que le hemos dirigido un mensaje los Obispos de Bolivia, capte este espíritu, ciertamente que los obliga a los creyentes, pero en Bolivia tenemos creyentes en todos los grupos, en todos los lugares, en todos los espacios. Esta mentalidad de no ponerse en contra de lo que los otros hablan, de lo que los otros hacen debe ser un aporte nuestro, para que este tiempo de tantos discursos los ayuden a ver dónde está realmente el proyecto de vida que hoy con urgencia necesitamos aquí en nuestro país, el proyecto de vida que fue el proyecto de Dios, ese es el proyecto que todo humano que se respeta y tiene que tratar de construirlo, reconstruirlo y reafianzarlo si es absolutamente necesario.
Cualquiera que les dé a ustedes un vaso de agua, porque ustedes son de Cristo va tener su recompensa
Es la exigencia del Maestro, nosotros estamos en esto de hacernos discípulos cada vez más, queremos ser discípulos, pero tenemos que escuchar a este Maestro con todo lo que nos pide, no con las cosas bonitas que nos gustan, con los que El nos exige. Y comienza entonces a decirle: “Cualquiera que les dé a ustedes un vaso de agua, porque ustedes son de Cristo, no se asusten que va tener su recompensa”, está trabajando por la vida, el agua viene a ser el signo principal de la vida, y por eso quien dé un vaso de agua a otro está trabajando por la vida y no podemos asustarnos o no podemos criticarlo, porque no es de nuestro grupo, o no pertenece a nuestra institución. Si alguien escandaliza a un niño, a un inocente está atentando contra su vida y la palabra del Señor es clara: “A ese habría que ponerle una piedra de molino y tirarlo al mar. Esa defensa de la vida, por encima de nuestras pequeñeces es lo que hace del evangelio algo grande, algo actual.
Si tu mano es ocasión de pecado, córtala!
Luego están esos tres ejemplos todavía más duros, pero que hay que tomarlo en serio: Si tu mano es ocasión de pecado, córtala; es mejor que entres a la vida con una sola mano y no caer fuera del reino a quemarte eternamente con las dos manos. Si tu pie es ocasión de caída, córtalo. Es mejor que entres así a la vida; si tu ojo es ocasión de pecado, sácatelo; porque es mejor entrar así, dice el Señor, al Reino de la vida. Tanto que hablamos del reino de Dios, aquí está la definición más clara, ese Reino de Dios es el reino de la vida, esa vida que el Señor la derrama con amor, esa vida que nosotros también tenemos que proyectarla a otros, no con violencias, odios, sino con amor, con entrega verdadera, sabiendo que cada hermano, cada hermana, es una obra de Dios.
Ser discípulo no es tan fácil, lo hemos dicho varias veces, tiene sus exigencias y el Maestro nos va dando una inteligencia, una sabiduría especial para captar esto y nos va dar un corazón grande para que seamos capaces también de practicarlo y de proyectarlo a los demás. Ese es el estilo que quiere el Señor para su pueblo. Si el pueblo hace todo esto, se libera de esos celos inútiles y trata de buscar y construir la comunión aun con los que están más lejos, ese pueblo se va convirtiendo en un pueblo que profetiza, que habla en nombre de Dios a un mundo egoísta, que habla en nombre de Dios a un mundo que quiere todavía poner mucha gente bajo su dependencia; que habla en nombre de Dios para que se vayan suprimiendo todas las cárceles injustas y se vaya dando la libertad a todos, esa libertad que levanta, que eleva el espíritu y que es el distintivo de la gente que razona.
Ojalá nuestro pueblo, el pueblo de Dios pudiera en estos momentos también difundir la palabra del Señor, para que esa palabra ayude a quienes están en competencia electoral a buscar la verdad, la vida, el amor, la hermandad entre todos
El Apóstol Santiago nos da un ejemplo de los que se constituyen en antiprofetas, aquellos que no trabajan por la vida y sólo buscan sus propios intereses; aquellos que se enriquecen por no pagar lo justo a sus asalariados, aquellos que amontonan riquezas y son insensibles al dolor de los otros: Santiago, con un lenguaje claro, difícil de discutirlo, pone a quienes disponen de las cosas sólo para su bien, sólo para sus placeres, sólo para sus diversiones y se olvidan de los demás, este grito de los pobres, dice Santiago: Ya ha llegado a los oídos del Dios del universo y El será quien al final va poner las cosas en su lugar.
La experiencia de Hermandad con las diócesis de Hildesheim y Tréveris
Pueblo profeta, pero también grupos antiprofetas, que no dicen lo que el Señor pide. Hermanos, el testimonio de fraternidad con nuestras Iglesias de Hildesheim y Tréveris es un testimonio que tenemos que hacerlo más patente, que tenemos que mostrarlo con más claridad, con más entusiasmo para decirles a todos es posible, es posible vivir como hermanos, hablamos distintas lenguas, tenemos distintas culturas, tenemos distintas maneras de servir al pueblo, pero nos sentimos hermanos, lo experimentamos así. Cada vez que el Cardenal visita Tréveris o Hildesheim o cualquiera de los Obispos de Bolivia o de nuestros católicos que están por ahí, son recibidos con cariño, con afecto, aunque a veces no hablan el alemán al comienzo y cada vez que vienen a nuestro país, también ellos se sienten en medio de nosotros como si ellos estuvieran en casa, ese es el testimonio que podemos darle a nuestro propio país, al mundo actual, para decirle: Terminen con sus guerras estúpidas donde gastan tanta plata y matan tantos inocentes y a nuestro país poder decirle: Somos culturalmente diversos, pero eso no quiere decir que tenemos que ser necesariamente enemigos, podemos ser hermanos, mucho más porque el Señor de la vida quiere que vivamos esa fraternidad para que crezcamos el verdadero espacio donde va florecer el reino de Dios, reino de vida, el reino que todos anhelamos y deseamos para bien de nuestro pueblo. Amén!

Usted piensa que los Representantes de la Iglesia Católica deben preocuparse por el bien común y expresarse sobre la realidad Boliviana.