
Como parte constitutiva de nuestra misión evangelizadora de pastores, nos compete pronunciar unas palabras orientadoras sobre este proceso electoral para los católicos y toda persona que lo considere oportuno. Lo hacemos desde “la doctrina social de la Iglesia que ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que van surgiendo”. (Caritas in veritate 12). Nuestra contribución, como lo hemos afirmado en otras oportunidades, no puede ser de manera directa apoyando una u otra fórmula partidista. Tampoco nos corresponde intervenir sobre los aspectos técnicos de los programas. Sólo queremos coadyuvar con una valoración ética y evangélica en un momento tan decisivo como éste, ya que todo acto humano, personal y social, tiene
La Paz 26 de Septiembre de 2009.- Los Obispos de Bolivia acaban de entregar a
la opinión pública boliviana un nuevo mensaje por el inicio de las campañas
electorales. Se trata de un documento oportuno que aporta principios y valores
fundamentales para que, entre todos, seamos capaces de garantizar un proceso
electoral transparente, libre de presiones y manipulaciones.
Mensaje de la Conferencia Episcopal Boliviana
Después de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, los
ciudadanos de Bolivia estamos llamados a ejercer un derecho y deber
democrático: elegir a las autoridades nacionales que guiarán los destinos del
país durante los próximos cinco años. En el plazo previsto, ocho candidaturas
se han registrado en la Corte Nacional Electoral y han iniciado sus campañas
con la finalidad de hacerse conocer a la población y presentar sus respectivas
propuestas programáticas de gobierno.
Como parte constitutiva de nuestra misión evangelizadora de pastores, nos
compete pronunciar unas palabras orientadoras sobre este proceso electoral para
los católicos y toda persona que lo considere oportuno. Lo hacemos desde “la
doctrina social de la Iglesia que ilumina con una luz que no cambia los
problemas siempre nuevos que van surgiendo”. (Caritas in veritate 12).
Nuestra contribución, como lo hemos afirmado en otras oportunidades, no puede
ser de manera directa apoyando una u otra fórmula partidista. Tampoco nos
corresponde intervenir sobre los aspectos técnicos de los programas. Sólo
queremos coadyuvar con una valoración ética y evangélica en un momento tan
decisivo como éste, ya que todo acto humano, personal y social, tiene
ineludiblemente implicaciones morales.
Nadie pone en duda la trascendencia que representan los días que estamos
viviendo para la democracia en Bolivia. Por eso, solicitamos encarecidamente
que ningún boliviano quede indiferente y que todos participemos de acuerdo a
nuestra propia condición y función en la sociedad. Valoramos, una vez
más, la vocación democrática de nuestro pueblo que, en el cumplimiento de lo
acordado por los actores políticos, ha acudido en su casi totalidad a
inscribirse en el nuevo padrón electoral biométrico, instrumento que deberá
garantizar unas elecciones limpias, transparentes y sin sombras de fraude.
Asimismo, apelamos a la conciencia cívica de los que todavía no se han
registrado para que lo hagan dentro de los plazos previstos.
Apelamos a la conciencia y a la responsabilidad personal y social de todos, en
especial a los candidatos con sus seguidores y a los medios de comunicación
social, para que reafirmemos una opción clara y decidida por la
institucionalidad democrática y colaboremos a crear un clima de serenidad y
tolerancia. Pedimos que se lleven adelante campañas respetuosas, pacíficas y
democráticas, desterrando, de una vez por todas, los insultos, la violencia y
las manifestaciones de tinte racista. Los ambientes y actitudes de violencia
son altamente anti-educativos, degradan el país y hacen un daño incalculable a
las jóvenes generaciones.
Las campañas deben ser espacio para que los candidatos presenten libremente los
programas de gobierno y la visión de país, y se puedan debatir abierta y
democráticamente, sin ninguna limitación e intolerancia, y en igualdad de
oportunidades en todas las regiones y ámbitos de la sociedad. Una civil
confrontación debe darse sobre el contenido de los programas y en el respeto a
las personas, agrupaciones políticas y partidos.
De igual modo, los actores políticos están llamados a formular y presentar
programas realizables y viables con miras al bien común y con particular
atención a las necesidades más profundas y urgentes de la población, con la
perspectiva de avizorar “un desarrollo humano integral”. (Caritas in veritate
9). La dignidad de todos los ciudadanos exige dejar a un lado promesas
ficticias y demagógicas, que no se cumplen y que solamente responden a afanes
electoralistas.
A fin de que las personas puedan valorar en su justo y pleno alcance las
distintas propuestas que atañen al presente y futuro de nuestro país, es
fundamental garantizar la libertad de expresión y de comunicación, verdadera y
objetiva y no sometida a la coerción o a ideologías que recurren a toda clase
de manipulaciones, incluso del nombre de Dios o de la Iglesia, a fin de
garantizar, en democracia, el ejercicio de un voto individual y consciente,
libre de presiones comunitarias y sectoriales.
En coherencia con su responsabilidad social y a la luz de un auténtico
humanismo, los medios de comunicación social deben ser utilizados para promover
la dignidad de la persona y el bien común de la sociedad, aportando a un
oportuno conocimiento y sano debate de las propuestas de los candidatos.
Queremos llamar la atención acerca de otro aspecto que no es de importancia
secundaria. Dada la realidad de país pobre y de la crisis económica que
padecemos, las campañas tendrán que llevarse en un ambiente de austeridad y sin
despilfarros. De otra manera, serían un insulto y una injusticia hacia muchos
hermanos nuestros que viven en condiciones precarias, azotados por la extrema
pobreza.
Vivimos una etapa histórica. Es la gran oportunidad de reconciliarnos y de
hacerlo de manera pacífica y fraterna, superando confrontaciones personales,
raciales y regionales que nos dividen y debilitan como pueblo. Que nadie se
quede pasivo y de brazos cruzados, porque a todos nos incumbe la
responsabilidad de los destinos de unidad, paz y libertad de la vida
democrática en Bolivia.
Encomendamos este gran desafío, que representa el proceso electoral, a la
protección de la Virgen María, tan querida y venerada en todos los rincones de
nuestra Patria.
La Paz, 23 de septiembre de 2009
LOS OBISPOS DE BOLIVIA

Usted piensa que los Representantes de la Iglesia Católica deben preocuparse por el bien común y expresarse sobre la realidad Boliviana.