Iglesia

Nadie puede decir que ama a Dios que no ve, sino muestra su amor a su hermano”.

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Hoy es el día del anciano, el día del adulto mayor. El  tener un día así es algo que nos debe enorgullecer como personas, como ciudadanos, como cristianos porque las personas mayores siempre han sido en casi todas las culturas y los pueblos objeto de respeto, objeto de veneración, objeto de agradecimiento de las sociedades y los pueblos.

Cuanta sabiduría, cuanta experiencia de vida, cuantas riqueza personal está acumulada en las personas mayores, no importa su situación social, no importa la posibilidad que hayan tenido de acumular bienes materiales externos en la vida, la riqueza grande y mayor está en el corazón, en el espíritu, está en haber vivido esta vida durante los años que el Señor haya querido donarles.

La Paz, 26 de Agosto de 2009.- Hoy es el día del anciano, el día del adulto mayor. El  tener un día así es algo que nos debe enorgullecer como personas, como ciudadanos, como cristianos porque las personas mayores siempre han sido en casi todas las culturas y los pueblos objeto de respeto, objeto de veneración, objeto de agradecimiento de las sociedades y los pueblos.

2. Cuanta sabiduría, cuanta experiencia de vida, cuantas riqueza personal está acumulada en las personas mayores, no importa su situación social, no importa la posibilidad que hayan tenido de acumular bienes materiales externos en la vida, la riqueza grande y mayor está en el corazón, en el espíritu, está en haber vivido esta vida durante los años que el Señor haya querido donarles.

3. Por eso queremos en un día como hoy respetar y rendir nuestro homenaje a todas las personas mayores, nuestros ancianitos, en la misma Iglesia es así. Para decir que una persona es digna de respeto, que es alguien especial dentro de la vida y de la Iglesia,  desde el comienzo de la vida de la Iglesia se les llamaba: los presbíteros que significa ancianos, como para decir que tienen la sabiduría dentro de ellos, tiene la riqueza de Dios y tiene una misión que realizar en la Iglesia y en la vida.

4. Nuestros presbíteros, nuestros ancianos y ancianas,  todos ustedes dignos de respeto y veneración, debemos agradecer como sociedad lo que ustedes han podido hacer en la vida, debemos agradecer al Señor la riqueza que Dios ha puesto en su propia existencia.

Se dice la vida ascendente porque ascendemos hacia Dios y después de haber vivido muchos años en la vida, la ancianidad siempre ha sido considerada como un don especial del Señor, después de haber vivido muchos años en esta vida pasamos a la vida eterna, subimos a la casa de Dios llegamos a vivir cara a cara con el amor de Dios, con nuestro Señor, con nuestro creador.

5. Ese es el destino de todos nosotros, ese es el destino al cual estamos llamado por Dios nuestro Padre que ha querido que todos nosotros seamos sus hijos. Por esa veneración que merecen nuestros ancianos, por ese respeto y ayuda que necesitan especial en los años mayores de su vida Santa Teresa de Jesús Jornet dijo: necesitan una atención especial,  necesitan gente que se dedique a ellos, necesitan gente que les pueda atender en las necesidades especiales,  concretas de la vida en la ancianidad.

6. Ella sintió el llamado de Dios, sintió ese carisma para decir que había que hacer algo por ellos, y fundo la congregación, una familia religiosa dedicada a los ancianitos que estaban más abandonados, desamparados, los que más necesitan de la ayuda porque están solos, porque hay mucha necesidad en ellos. Entonces las hermanitas que nosotros conocemos dedican su vida para atender a nuestros ancianos en nombre de toda la sociedad, en nombre de la Iglesia.

7. Es una misión especial de amor a Dios y de amor al prójimo, en ese prójimo adulto mayor que está llegando al ocaso de la vida pero que también llega al comienzo de la vida eterna. Que linda labor,  que linda misión y  vocación la de las hermanitas que desde el principio del día se dedican ha atender a los ancianitos. Lo hacen con todo el corazón y en la noche también y están con toda su vida dedicada a la atención de ellos en las necesidades materiales y espirituales y hay que ver el amor, el cariño y la cercanía con que ellas tratan a nuestros hermanos mayores con todo el respeto que se merecen.

8. Hace cien años las familias paceñas quisieron traer a la ciudad de La Paz a las hermanitas,  hicieron el esfuerzo y donaron los medios materiales para que se haga posible el tener un hogar para los ancianos. El 14 de septiembre próximo serán 100 años de la llegada de las hermanas a la ciudad de La Paz. Al principio quizá un forma difícil, precaria pero poco a poco fueron creciendo con la ayuda de otras personas hasta llegar a este momento.

9. Casi 10.000 personas han pasado por el hogar desde los comienzos y ahora vemos a nuestros ancianos que pueden vivir su vida con respeto, con dignidad, con amor como no piden las lecturas de hoy. El servicio a los demás, la atención a los demás, el amor concreto mostrado en la caridad diaria hacia los hermanos es lo que será el motivo de juicio y motivo final por el cual el Señor nos recibirá en su Reino. Lo que hicieron ustedes por uno de mis hermanos pequeños lo han hecho conmigo.

10. El llamado del Señor es un llamado al servicio a los demás, el llamado del Señor es para que nos preocupemos de los otros, nadie puede decir que ama a Dios que no ve sino muestra su amor a su hermano que ve. Esa es la máxima que nos deja San Juan por el mensaje del amor, es la buena noticia que recibimos del Señor.

11. Queridos hermanos, la fiesta de hoy es un llamado a ver en todos nuestros hermanos la presencia de Dios, especialmente en nuestros hermanos ancianos, especialmente en nuestros hermanos que han vivido muchos años en este mundo pero a la vez es un llamado de Dios para ver su presencia en todos nuestros hermanos que nos rodean y con los que tenemos algún tipo de relación. Dios está presente en cada ser humano por muy pecador que sea, por muy infeliz que parezca, por mucho que se haya apartado de Dios, es su hijo y Dios nos dice que debemos preocuparnos por el.

12. Esa es una palabra fuerte precisamente en estos tiempos especiales que estamos viviendo en Bolivia, todos son llamados para ser hijos de Dios, todos los bolivianos son dignos de respeto y amor de Dios por muy alejados que puedan esta de Él. Dios ha querido que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad por eso en una fiesta como hoy debemos abrir el corazón para darle gracias a Dios por su amor para darle gracias a Dios por su presencia en medio de nuestros ancianos, para darle gracias por su presencia en medio de nuestros ancianos, para darle gracias por Santa Teresa de Jesús Jornet, las Hermanitas por su vida, para darle gracias a Dios por las personas que se ocupan de los hermanos ancianos desde hace 100 años.

13. Que el Señor nos siga bendiciendo en nuestros ancianos, en nuestras hermanitas que los atienden, que el Señor nos bendiga en la caridad y servicio al que están dispuestos tantos hermanos y hermanas cristianas, que nos siga bendiciendo en todo nuestro pueblo de Bolivia

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