Arquidiocesis

Nuestra Catedral

VI. - ÚLTIMO PERIODO

Desde 1926, en que se habían recibido los materiales expresados, e invertidos los fondos del préstamo del banco y otros 200,000 que obtuvo la Junta Impulsora, tanto en el pago de los pedidos como en el trabajo del edificio, todo cuanto por razón de asignaciones del Tesoro Público llegaba a pagarse para la Catedral, pasaba directamente al banco en servicio de lo adeudado, de modo que fueron extinguiéndose los recursos, y hubo que restringir el trabajo y reducir sucesivamente el número de operaciones hasta contar con sólo cuatro picapedreros y un albañil y su ayudante; limitándose a la construcción de la cúpula, que se levantó en dos años hasta la línea de los alquitraves: pagándose las planillas con los alquileres de las tiendas y cuando estos no alcanzaban, lo que era frecuente, con los dineros del Tesorero D. Jorge Saenz, que tuvo la generosidad de autorizar a su casa comercial, para que supliera las diferencias, con tal de que no se suspendiese el trabajo.
Por otra parte, el servicio de intereses y amortización de la deuda al Banco de la Nación, había sido descuidado, porque los señores Prefectos que se sucedieron desde 1926, solo habían hecho pagar al rededor de Bs. 14,000 anuales, en vez de los 40,000 que reconoce el presupuesto departamental sobre el impuesto a la coca.
Quedaba por terminar el altar mayor y por armarse dos laterales y la fuente bautismal; el deán Monseñor José M. Rodríguez, de grata memoria, había dejado en su testamento un legado de Bs. 2,200 para ayudar al trabajo de la catedral, la hermana de este, Srta. Basilia Rodríguez, propuso emplear dicho legado con más otro tanto que ella obsequiaría, en la construcción de dos altares y terminación del mayor, para lo que había contratado con los marmolistas Magnani, por Bs. 4,000 mayor suma de la que importaba el legado, haciéndose todo el trabajo por su cuenta.
La junta Impulsora aceptó tan generosa oferta y así se complementaron los altares que faltaban.
En tales circunstancias, el gobierno del Dr. Daniel Salamanca tuvo el acierto de nombrar Prefecto del Departamento al Sr. Gustavo Carlos Otero, quien aprovechando de una asignación extraordinaria que su antecesor Dr. Enrique Hertzog había obtenido de las cámaras para la catedral, tomó tanto interés en esta magna obra, que con el dinamismo que le caracteriza y su noble entusiasmo, se podría decir que ha precipitado la conclusión del edificio y puesto en condiciones de habilitarse para el culto; siendo de notarse el contraste que forma esta simpática actuación con la de los sectarios, que al mismo tiempo, en las cámaras y en la prensa, aguzaban la piqueta para demoler la iglesia, al paso que el Sr. Prefecto se esforzaba para dotar al culto de Dios de un grandioso templo. El pueblo de La Paz, que ha mirado siempre con cariño el trabajo de su catedral, no dudó que con igual cariño galardonará al señor Otero por sus decisivos esfuerzos, no solo en la obra de la Catedral, si que también por haber constituido una excelente autoridad para nuestro departamento atendiendo personalmente los trabajos de su dependencia, con excepcional sagacidad, economía y tino, respondiendo a la confianza del Gobierno con obras y no con palabras, y al pueblo, ejerciendo su cargo con honradez y justificación.
Merece también nuestro elogio el Sr. Presidente de la República Dr. D. Daniel Salamanca, por la intervención que han tenido el favor de la obra de nuestra Catedral, según lo ha comprendido la Junta Impulsora, en el voto de gratitud y aplauso que aprobó por unanimidad, en una de sus sesiones, para el Señor Presidente, el Sr. Prefecto y el señor Jorge Saenz, con toda justicia.

Página Siguiente
Cargando...
Evangelio del Dia

Cargando...

Leer lecturas del dia...
Videos - Spot. (ver más...)
Audios - Spot. (ver más...)

Jingle de Catolica TV


Texte alternatif

Haga click en cualquier dia

Para mostrar su evento

ingresa el codigo
© 2010 Arzobispado de La Paz - Todos los derechos reservados
Sitio desarrollado por DESTECO SRL