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Nuestra Catedral

ULTIMO PERIODO

V. - NUEVO IMPULSO

En 1924, el presidente de la República Dr. Bautista Saavedra, que preparaba con actividad varios trabajos con motivo de celebrase el centenario de la República, tomó grande interés porque se impulsase el de la nueva catedral; a ese fin consiguió que el Banco de la Nación facilitase un préstamo de Bs. 600,000, garantizando con las rentas de la obra de la catedral, e insto por que se activara el trabajo, haciendo a la vez los pedidos necesarios.
La junta Impulsora constituyó de su seno una Comisión Ejecutiva, compuesta del inspector Sr. Macedonio Larrea, Manuel B. Mariaca, Elías Zalles B. Y Moisés Velasco, para que de acuerdo con las indicaciones del ingeniero P. Vespignani, impulsara el trabajo y se entendiera con los pedidos al exterior. La Comisión obtuvo propuestas de las principales fábricas de Alemania, Italia y España, para la remisión de un aparato compresor para martillos automáticos para labrar la piedra; construcción de altares y provisión de mármoles para el pavimento; construcción de ventanales y fabricación de vitrales con paisajes bíblicos; un órgano de primera clase; puertas de bronce y de roble con molduras, etc.
Recibidas las propuestas con informe del ingeniero Vespignani, la comisión las estudió y propuso la contratación de las más convenientes, y con la aprobación de la Junta Impulsora, formalizó los pedidos, haciéndose los correspondientes giros por el Sr. Tesorero.
El altar mayor, los seis laterales, la fuente bautismal, piletas para el agua bendita, todo de mármol y el necesario para el piso, se contrató con la casa de Federico Bonetti de Piedra Santa de Carrara, su costo puesto en la obra, fue de Bs. 94,968.-
El órgano Wagner lo construyo la fábrica de Natali Balviani de Milán, su costo, fue de Bs. 39,828.-
Los vitrales con figuras a fuego, con bastidores de hierro y rejillas de protección para todos los huecos Bs. 35,390.- Las puertas de roble con sobrepuestos y las de bronce, se hicieron en Buenos Aires Bs. 32,827.- El techo, cubierta de cobre y armazón, costó Bs. 76,346.- Una campana, Bs. 1,259.- Entusiasmado con el pedido de las vidrieras, el señor Tomas V. Carrasco, obsequió Bs. 500.- para ayudar a su costo. Sin perjuicio de los gastos que requerían los indicados pedidos, se continuó con la edificación con piedra de Comanche, dando impulso al trabajo de mampostería. En todo lo cual fueron notables los esfuerzos de la Comisión Ejecutiva y especialmente la tesonera labor y entusiasmo con que el señor Dean D. Macedonio Larrea, mantuvo la nutrida correspondencia sostenida con el director de la obra y los fabricantes en sus reclamaciones, a la vez que su activa vigilancia sobre el trabajo, sobreponiéndose de sus dolencias. Al periodismo del señor Larrea se debió la formación del cuerpo de picapedreros del país que hoy se desempeñan con gran habilidad exhibiendo su arte en el tallado de cornizas y hermosos capiteles; pues con exquisita sagacidad incluyó Larrea entre los maestros extranjeros un grupo de indios jóvenes de los más listos para que aprendieran el oficio, los que a la larga sustituyeron a los anteriores que se hallaban engreídos. Continuacion de la obra

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