II. CONTEXTO
1. Contexto socioeconómico general
La actual situación económica y social de
profunda y persistente crisis que afecta al conjunto de la sociedad
boliviana y con mayor agudeza a los sectores poblacionales de menores
recursos provocando su mayor empobrecimiento y un abismo de desigualdad
entre ricos y pobres, y los efectos negativos que en Bolivia tiene la
globalización - como la drástica disminución del
empleo, de los salarios de obreros menos calificados y los costos de
la autonomía del Estado -, que permite el enriquecimiento ilícito
de pocos y deja a millones de bolivianos al margen del progreso y de
su realización como personas humanas, constituyen una realidad
que consideramos debe ser el centro de atención y combatida con
la fuerza de la "Teología de la Caridad" asentada en
la Carta Apostólica "Tertio Millenium Ineunte" del
Papa Juan Pablo II.
De acuerdo al análisis que realiza la Iglesia Católica,
la "diferencia entre la prosperidad de unos pocos y el desamparo
de muchos es actualmente de 60 veces", siendo inadmisible ver que
haya todavía quien se muere de hambre; quien este condenado
al analfabetismo; quien carece de asistencia médica; quien no
tiene techo donde cobijarse.
Son muchas y de diferente índole las problemáticas
que enfrentan vastos sectores poblacionales. La descripción de
estas problemáticas parecen una repetición tautológica
en la justificación de planes, programas y proyectos, sin embargo
constituyen el motivo que justifica el accionar e intervención
de Pastoral Social - Cáritas La Paz, que como una instancia de
la Arquidiócesis de La Paz, se siente impelida y obligada a renovar
esfuerzos y a "remar mar adentro", como enseño Jesús
a sus Apóstoles (Lc 5,4), para ayudar a revertir, desde y con
los pobres, las condiciones negativas que los afectan.
La documentación diagnóstica existente,
lo sondeos realizados por Pastoral Social - Cáritas La Paz a
nivel de la realidad nacional, local y también parroquial, así
como el análisis de la realidad actual realizado por la CEB,
evidencian que el mayor problema es la situación de pobreza generalizada
de la población y todos los efectos subsecuentes que trae consigo,
agudizados por la globalización y una serie de medidas neoliberales
impuestas en la última década como la capitalización
y/o privatización de las empresas estatales, que ha transferido
al sector privado, que en su generalidad solo busca lucrar, el control
de importantes rubros de la economía boliviana.
En el marco del contexto económico, las referencias
diagnósticas refieren que:
Existe un insuficiente crecimiento del Producto Interno
Bruto (PIB), que alcanza en promedios anuales a un 2.7% en los últimos
50 años y cuya comparación con la tasa de crecimiento
demográfico solo es algo superior al 2%.
El promedio de la tasa de crecimiento entre 1993 - 1997 fue solo del
4.2%
La economía sigue basándose en la explotación de
recursos naturales y su exportación con escaso valor agregado,
con el aditamento que se encuentra bajo el control de empresas transnacionales.
De los aproximadamente ocho millones de bolivianos, unos tres millones
constituyen la población económicamente activa. El 63%
de ella trabaja en el sector informal. El sector agropecuario emplea
alrededor del 40% de la PEA mientras que una tercera parte trabaja en
el sector comercial y de servicios. El salario mínimo oficial
es de $us 42 (1995), pero muchos trabajadores reciben menos.
Las pequeñas unidades económicas constituyen el 87% de
los establecimientos y posibilitan el 73% del empleo en la manufactura,
concentrando rezago tecnológico y precariedad laboral.
El sector manufacturero no es muy grande, y mayormente está ligado
al sector agropecuario y la minería. La industria se enfrenta
con créditos caros, altos costos de importación y fuerte
competencia extranjera. La escasa infraestructura, el tamaño
limitado del mercado nacional, el bajo poder adquisitivo de la población
son problemas estructurales de este sector. Aparte de la minera no hay
industria pesada.
El sector bancario comercial se caracteriza por ser oligárquico,
poco innovador y orientado al mercado nacional. Las tasas de interés
en términos reales son elevadas y la captación de ahorros
es limitada.
El sector agropecuario se caracteriza por su estructura dualista: un
subsector tradicional (o campesino) y uno moderno. La zona andina es
el ámbito del sector tradicional, caracterizándose por
parcelas pequeñas con un área cultivada de una a tres
hectáreas, reducida utilización de insumos y rendimientos
bajos.
El sector agropecuario enfrenta una serie de problemas como: la falta
de definición del papel del sector en las estrategias y políticas
nacionales; la ausencia de normatividad con respecto a la investigación
y transferencia tecnológica; la falta de inversiones en la agroindustria,
la infraestructura y el transporte; un mercado interno pequeño
con poca capacidad adquisitiva, acceso limitado a tierra ya agua, etc.
Lo anterior esta asociado a la baja productividad agrícola, que
obedece no solo a diferencias en las condiciones de la tierra y factores
climatológicos, sino también a limitaciones tecnológicas
y de infraestructura productiva como ser: la falta de sistemas de riego
y microriego, el pobre uso de fertilizantes, el mal manejo de suelos,
el inadecuado acceso a insumos y el escaso uso de semillas mejoradas,
entre otros. De manera similar, las características de distribución
de la tierra, la escasa infraestructura, la poca asistencia técnica,
el limitado acceso al crédito y a la no utilización de
tecnología adecuada, han incidido en que los rendimientos de
varios productos agrícolas sea bajo.
En el ámbito del medio ambiente, los problemas más serios
son la erosión, el sobrepastoreo, la tala ilegal de bosques,
la caza, la colonización y la deforestación masiva de
las tierras bajas, además de la contaminación de agua
y del aire por la industria minera y el uso de pesticidas. La reforestación
es una práctica recién iniciada, que abarca hasta un 8%
de las 200.000 hectáreas deforestadas anualmente.
Precariedad en las condiciones de empleo, bajos ingresos y pobreza,
es el saldo más evidente y visible.
Hasta el 31 de junio de 1997, la deuda externa sumaba 4.215 millones
de dólares, de ese total, el 63.7% correspondía a la deuda
multilateral, el 35.7% a la bilateral y el 0.9% era la deuda privada.
En forma comparativa aquel monto adeudado representaba aproximadamente
el 62.9% del PIB (6.888 millones de dólares), equivalente al
28.7% de las exportaciones nacionales.
Para 1998, el salario promedio nominal y real alcanzaba a 1.352 bolivianos,
con una tasa de inflación del 4.35% (UDAPE).
Según el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) la situación del desarrollo humano en Bolivia
(en cuyo cálculo, además del PIB per cápita, se
considera la esperanza de vida al nacer y las tasas de alfabetización
y matriculación escolar) refirió para 1995 un valor de
0.588 ocupando el lugar 113 en el concierto mundial, a partir del cual
se estanco en su desarrollo, estando actualmente debajo de Mongolia
y El Salvador.
Por su parte, el contexto macro social nos muestra que:
En un país extenso y poco poblado como Bolivia,
con un territorio de 1.1 millón de km2 reside una población
de 8.000.000 de habitantes según el censo del 2001, de los cuales
la población indígena es la mayoritaria con el 55%, mestizos
el 35% y blancos 10% siendo la densidad a nivel general de 5.8 h/km2.
Una gran parte de la población (42%) esta compuesta por menores
de 15 años, consecuentemente con escasa o ninguna capacidad de
generar ingresos, situación que la coloca en estado de dependencia
económica. A ese segmento se suman los adultos mayores de 65
años (4.2%), quienes son también dependientes económicos.
La edad media es de 18 años.
Las mujeres en edad fértil (15 a 49 años)constituyen el
23% de la población total y el 45% de la población femenina.
En el área rural estos porcentajes son del 20% y del 40% respectivamente,
hecho que evidencia una migración masiva de mujeres al área
urbana.
La población urbana representa aproximadamente el 60% y la rural
el 40%. El mayor crecimiento de la población urbana es consecuencia
de factores de expulsión rural mayormente debido a la presión
demográfica sobre las limitadas tierras cultivables en el altiplano
y valles interandinos.
También intervienen factores de atracción urbana originados
en las expectativas potenciales de mejores ingresos y oportunidades
que se evalúan como mayores a las que le brinda la vida rural.
En este marco la problemática migratoria alcanza un grado de
significación muy grave, ya que se esta despoblando las zonas
rurales y creciendo los cinturones de pobreza periurbanos.
De acuerdo al indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas
(NBI), según la Unidad de Desarrollo y Política Social
(UDAPSO), en el área urbana, el porcentaje de hogares por debajo
de la línea de pobreza alcanza a más del 51%, mientras
que 23% se encuentra en condiciones de indigencia - sus ingresos no
son suficientes para acceder a una canasta básica de alimentos.
En el área rural, el índice de incidencia de pobreza prácticamente
alcanza al 75%, mientras que el índice de indigencia está
alrededor del 50%. El 70 % de los hogares no tiene acceso adecuado a
servicios básicos como educación, salud, saneamiento básico
y vivienda. Se estima que un 80% de las viviendas se pueden considerar
como no apropiadas para una morada digna.
Analizando los indicadores de salud y de acceso a los servicios básicos
que ayudan a medir la capacidad económica de un país para
establecer condiciones adecuadas de desarrollo humano, la cobertura
de salud alcanza solamente al 44% de la población total y se
manifiesta en: i) una tasa de mortalidad infantil de 75 por mil nacidos
vivos en menores de 5 años; ii) dos terceras partes de las muertes
de niños menores de 5 años son en el área rural;
iii) una tasa de mortalidad materna de 390 por 100.000 niños
nacidos vivos; iv) una prevalencia de desnutrición crónica,
peso talla, que afecta a un tercio de los niños menores de 3
años; v) una desnutrición moderada, peso edad, que alcanza
al 16% de los niños menores de 3 años; vi) deficiencias
de vitamina A y micro nutrientes en casi la mitad de los niños
del país.
En cuanto a los servicios básicos, la cobertura de los servicios
de agua potable alcanza al 65% del total de la población, observándose
que las brechas entre el área rural y urbana son elevadas. En
el caso urbano, la cobertura es del 87%, mientras que la rural es de
36%. En lo que se refiere a la cobertura de los servicios de saneamiento
básico, éste alcanza a 55% de la población, 72%
urbana y 32% rural, prácticamente el área rural está
desprovisto de servicios de agua potable y alcantarillado
Según datos de la Secretaria Nacional de Agricultura y Ganadería
(SNAG, 1996), en Bolivia existe una brecha o deficiencia en la disponibilidad
de alimentos, en promedio, aproximadamente de un 6% del total de calorías
recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), observándose
que el consumo rural en el sector de campesinos más pobres es
de infrasubsistencia de 1.350 a 1.500 calorías y que en campesinos
con tierras de relativa productividad el consumo es de subsistencia
media entre 1500 y 1800 calorías.
A manera de resumen de la situación general actual,
se puede concluir que :
7 de cada 10 bolivianos, más de 9 de cada 10 en
el área rural, son pobres de acuerdo a la medida de necesidades
básicas satisfechas.
Aproximadamente 1 de cada 4 hogares bolivianos en el área urbana,
y 1 de cada 2 en el área rural, se encuentra en situación
de indigencia, en el sentido de que no perciben ingresos suficientes
para adquirir la canasta básica de alimentos.
El 25% de los hogares con ingresos más bajos perciben solamente
el 2.7% del total de los ingresos.
La pobreza rural afecta a los grupos poblacionales: i) con menos de
una hectárea de tierra cultivable, ii) con bajos niveles de educación,
iii) que habitan lugares remotos, y iv) que no hablan castellano. La
pobreza urbana es más heterogénea.
El número de pobres ha aumentado los últimos años
y los que siguen siendo pobres son cada vez más pobres.
El bajo nivel educativo limita de manera significativa las oportunidades
de la población para generar ingreso.
La desnutrición crónica (talla/edad) afecta a casi un
tercio de los niños menores de tres años.
Las tasas de mortalidad infantil (75/1000) y mortalidad materna (390/100.000)
son las más altas del continente.
Contexto Local
El ámbito físico que abarca el presente
Plan, comprende los municipios de Achocalla, Palca y Mecapaca de la
provincia Murillo, el municipio de Coripata correspondiente a la provincia
Nor Yungas, los municipios de Chulumani, La Asunta, Irupana, Yanacachi
de la provincia Sud Yungas en el Departamento de La Paz, abarcando una
superficie aproximada de 4.585 kilómetros cuadrados, con una
densidad poblacional de 7.3 habitantes por Km2.
La composición poblacional nos muestra la presencia
de municipios con población joven. Siendo así que los
menores de 15 años representan el 41.38%, las mujeres en edad
fértil constituye el 22.45% y solo el 14,38% forman parte la
población de adultos mayores. Esta potencialidad de población
joven debe motivar a las autoridades a impulsar y apoyar actividades
que mejoren la calidad del desarrollo humano.
En cuanto a algunas características socio demográficas,
a nivel rural del Departamento de La Paz la tasa global de fecundidad
llega a 6.4 hijos por mujer. Tasa que no está muy alejada de
lo que ocurre en los Municipios, donde por las entrevistas a autoridades,
vecinos, personal de salud y mujeres organizadas, el promedio está
en 5 hijos por mujer. A nivel de todo el departamento la tasa promedio
es de 3,7 hijos por mujer el cual es mucho menor al área rural.
A nivel nacional la tasa promedio es de 4,2 hijos por mujer.
La tasa de mortalidad materna, que es el numero de defunciones
de mujeres debido a complicaciones durante el embarazo y el alumbramiento
por 100.000 nacidos vivos en un determinado año, a nivel del
Departamento de La Paz se encuentra en 602 por 100.000. La tasa de mortalidad
infantil a nivel departamental se estima en 90 muertes por mil nacidos
vivos, siendo mayor en el área rural donde llega a 100 por mil
nacidos vivos. Las causas más frecuentes de mortalidad infantil,
de mayor a menor importancia están la diarrea, neumonía,
perinatales y inmunoprevenibles.
Otros indicadores señalan una tasa de natalidad
departamental de 32 por mil habitantes, siendo mayor en el área
rural donde llega a 35.4 por mil habitantes. La esperanza de vida para
los hombres llega a 60 años y para la mujer 64 años.
Respecto a la disponibilidad de servicios básicos
de agua potable y de eliminación de excretas, los mismos son
prácticamente nulos en la mayoría de las comunidades,
existiendo solamente el aprovisionamiento de agua limpia a través
de pileta cuyas aguas generalmente provienen de una vertiente, de pozos
subterráneos de donde extraen mediante bombas manuales, de los
canales de riego que constituyen las acequias con gran riesgo de contaminación
y finalmente de la lluvia. Globalmente el aprovisionamiento de agua
por pileta llega a un 43%. La cobertura de energía eléctrica
difiere según Municipio, sin embargo de manera global se estima
que un 30 a 40% de la población del área no tiene acceso
a este servicio.
El tipo de vivienda identificado es considerarla de distribución
espontánea, construida de acuerdo a la economía familiar.
No existe un modelo tipo de crecimiento, siendo el adobe el principal
material de construcción, el cual no siempre es culminado con
revoque y menos con pintura. Los pisos en su mayoría son de tierra
y en las localidades importantes se puede observar vaciados de cemento.
Los ambientes de cada vivienda, generalmente 2 son poco asoleadas y
con escasa ventilación.
En algunos Municipios, la precariedad de las condiciones
en la vivienda y de saneamiento básico ambiental, favorecen la
prevalencia de enfermedades, como el chagas, la malaria, la leshmaniasis
Se cuenta con sistema de red vial troncal que permite
la conexión del municipio con la ciudad de El Alto y la ciudad
de La Paz. Estas vías son transitadas todo el año, con
ciertas interrupciones durante la época de lluvias, a su vez
por ser caminos descuidados presentan cierto riesgo. Los caminos con
dirección a las comunidades, son vías secundarias, que
no llegan a todas las comunidades de los diferentes municipios.
En relación a la situación socioecómica,
la incidencia de pobreza global que se presenta en el departamento de
La Paz, es de 80% a 90%.
Problemáticas a ser atendidas
Toda la situación anteriormente descrita justifica
el desarrollo de un conjunto de acciones que brinden alternativas que
coadyuven a revertir las precarias condiciones de vida de la población
del área de influencia, enfatizando el incremento del ingreso,
concentrando el esfuerzo en el incremento de la capacidad productiva
de la población en todos los sectores.
Se precisa también desarrollar acciones enfocadas
a elevar el nivel de conocimientos, aptitudes y prácticas e inculcar
la adopción de valores de la población, principalmente
la más pobre, en el marco de lo que se conoce como desarrollo
humano, vale decir brindar alternativas de capacitación y/o formación,
que les permita acceder a diversidad de empleos y/o desempeñar
ocupaciones productivas, a la vez de obtener clara conciencia de sus
derechos a través del conocimiento de las leyes. De la misma
manera, mejorar las condiciones de salud y el acceso a infraestructura
de agua, saneamiento y productiva.
A todo ello va dirigido y enfocado el presente plan que
supone la implementación de acciones en 5 áreas de actividades:
i) Formación y capacitación, ii) Promoción y Desarrollo
(Infraestructura básica de agua, saneamiento y productiva), iii)
Salud, iv) Vida, Justicia y Paz (Capacitación en derechos humanos,
leyes y asistencia jurídica) y v) Asistencia social y atención
en emergencias, mediante las cuales se enfrentarían una serie
de problemáticas que limitan la promoción y desarrollo
humano de la población.
Entre las problemáticas prioritarias que se atenderían
se encuentran:
La necesidad de brindar formación y capacitación,
vistas como acciones de promoción y educación compensatoria,
para aminorar el impacto de la crisis y las desigualdades socioeconómicas
en la población más pobre, principalmente de mujeres,
comunidades originarias, organizaciones de indígenas, familias
campesinas, población periurbana, etc. excluida y/o marginada
del desarrollo social.
Las limitaciones productivas de la población campesina
de pequeños productores, como la baja producción y productividad
agrícola que es una de las debilidades más marcadas que
se enfrentan en el área de intervención; la ausencia de
infraestructura de apoyo a la comercialización (mercados feriales,
silos, canchas de secado, caminos vecinales, etc.), e incertidumbre
de mercados y dificultades de acceso a mercados más grandes y
con mejores perspectivas. El limitado acceso al crédito agrícola
por la ausencia de entidades crediticias formales, particularmente aquellas
especializadas en crédito rural. La falta de información
sobre producción, precios y mercados. La degradación de
la biodiversidad a consecuencia del desequilibrio del ecosistema, por
la erosión del suelo, pérdida de la flora y fauna, entre
otros.
La falta de infraestructura de saneamiento básico,
uno de los factores determinantes de la prevalencia de enfermedades
que a su vez son causa de deterioro nutricional al interior de las familias
campesinas, que hacen evidente la urgencia de extender su cobertura
y garantizar la adecuada utilización del recurso agua.
La precariedad de las condiciones de salud de la población,
dada la persistencia de elevadas tasas de morbi-mortalidad materno infantil
por causas fácilmente prevenibles, así como las bajas
coberturas de atención porque los servicios de salud no responden
a las necesidades de la comunidad. Por otra parte la limitación
en la erradicación de enfermedades, como el chagas, la malaria,
la leshmaniasis, el cólera y la tuberculosis, sumada a la falta
de promoción y protección de la salud y nutrición,
etc.
Las diversas las problemáticas sociales generadas
por la crisis, y que en el plano de la asistencia social tienen que
ver con la desintegración familiar, el abandono de hogar, violencia
intrafamiliar, madres solteras, divorcio, niños de la calle,
ancianos abandonados, indigencia, drogadicción, alcoholismo,
prostitución, proliferación de pandillas, etc., siendo
los sectores de la familia, la minoridad, la mujer, la juventud, la
tercera edad, discapacitados, los que mayormente son afectados.
La negación de los derechos humanos por parte principalmente
de las instancias gubernamentales, el desconocimiento e ignorancia que
tiene la población de los DD.HH. la retardación de justicia,
el no ejercicio de los derechos ciudadanos, etc.