VÍDEO APERTURA DE LA PUERTA EN LA BASÍLICA DE MARÍA


En el primer día del año 2016, el Papa Francisco invocó a la Virgen María, Madre de la Misericordia, después de abrir la Puerta Santa en la Basílica vaticana de Santa María La Mayor.

En su homilía, Francisco resaltó que esta Puerta Santa es “una puerta de la Misericordia” porque “quien atraviesa ese umbral está llamado a sumergirse en el amor misericordioso del Padre, con plena confianza y sin miedo alguno; y puede recomenzar desde esta Basílica con la certeza de que tendrá a su lado la compañía de María”.

La Madre del Hijo de Dios -explicó el Papa- se hace “peregrina con nosotros para no dejarnos nunca solos en el camino de nuestra vida, sobre todo en los momentos de incertidumbre y de dolor”.

Además, el Obispo de Roma destacó que María es Madre de Dios que perdona, “que da el perdón, y por eso podemos decir que es Madre del perdón”. La palabra «perdón» que es “poco comprendida por la mentalidad mundana, indica sin embargo el fruto propio y original de la fe cristiana. El que no sabe perdonar no ha conocido todavía la plenitud del amor. Y sólo quien ama de verdad es capaz de llegar a perdonar, olvidando la ofensa recibida”.

Por este motivo, -agregó el Pontífice- “para nosotros, María se convierte en un icono de cómo la Iglesia debe extender el perdón a cuantos lo piden. La Madre del perdón enseña a la Iglesia que el perdón ofrecido en el Gólgota no conoce límites. No lo puede detener la ley con sus argucias, ni los saberes de este mundo con sus disquisiciones. El perdón de la Iglesia debe tener la misma amplitud que el de Jesús en la Cruz, y el de María a sus pies. No hay alternativa”.

“La esperanza, la gracia y la santa alegría son hermanas: todas son don de Cristo, es más, son otros nombres suyos, escritos, por así decir, en su carne. El regalo que María nos hace al darnos a Jesucristo es el del perdón que renueva la vida, que le permite cumplir de nuevo la voluntad de Dios, y que la llena de auténtica felicidad. Esta gracia abre el corazón para mirar el futuro con la alegría de quien espera”.

Asimismo, el Papa subrayó que “la fuerza del perdón es el auténtico antídoto contra la tristeza provocada por el rencor y por la venganza. El perdón nos abre a la alegría y a la serenidad porque libera el alma de los pensamientos de muerte, mientras el rencor y la venganza perturban la mente y desgarran el corazón quitándole el reposo y la paz”.

Al finalizar, el Obispo de Roma invitó a atravesar esta Puerta Santa de la Misericordia “con la certeza de que la Virgen Madre nos acompaña, la Santa Madre de Dios, que intercede por nosotros” y concluyó: “dejémonos acompañar por ella para redescubrir la belleza del encuentro con su Hijo Jesús. Abramos de par en par nuestro corazón a la alegría del perdón, conscientes de ver restituida la esperanza cierta, para hacer de nuestra existencia cotidiana un humilde instrumento del amor de Dios”.

(Mercedes De La Torre – Radio Vaticano).
Fuente: esradiovaticano.es

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