ARQUIDIÓCESIS DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
MISIÓN INTENSIVA

 

PRIMERA HOMILÍA

NECESIDAD DE LA EVANGELIZACIÓN

1Tes.5,12-15
Mt. 3a,16-20

LA EVANGELIZACIÓN VOCACIÓN PROPIA DE LA IGLESIA

"Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar".  Esto es así, en primer lugar porque la Iglesia nace del Evangelio. Surgió como fruto Inmediato de la manifestación del amor y de la misericordia de Dios, que tuvo lugar a través  de la predicación, comportamiento, actitudes, muerte y glorificación de Jesús, y de la efusión del Espíritu Santo. Y sigue formándose con los que hoy acogen con  sinceridad la Buena Noticia de ese amor de Dios  y se reúnen en nombre de Jesús para buscar juntos el Reino, construirlo y vivirlo.

Pero es que, además, la Iglesia vive para el Evangelio. Nacida de la  misión de Jesucristo, es a su vez enviada por él, para prolongar y continuar el encargo recibido del Padre en favor de los hombres de todos los tiempos. Esa es su razón de ser. Todo lo que hace la Iglesia - oración, escucha de la Palabra de Dios, celebración de la Eucaristía y demás sacramentos, práctica de la caridad – no tiene pleno sentido más que cuando se convierte en testimonio, provoca la  admiración y la conversión, se hace predicación y anuncio de la Buena Noticia (EN 15).

¿QUÉ ES EVANGELIZAR?

Evangelizar es ofrecer una Buena Noticia que se presenta a sí misma  como el principio más hondo de salvación para el hombre. Y esa Buena Noticia  consiste en que Jesús, el Cristo, que pasó por el mundo haciendo el bien y que fue crucificado, está vivo, pésente y operante en los que creen en él para transformarlos en hombres nuevos, a su propia Imagen.

Por eso, en definitiva, evangelizar es ofrecer a los hombres que viven en una sociedad concreta la forma de vida de Jesús, como modelo de humanidad plena y como fuerza capaz de transformar al hombre desde dentro.

Sólo pueden evangelizar los que antes han sido evangelizados. Es decir  solo pueden ofrecer la forma de vida de Jesús los que han tenido la experiencia de fe de que Jesús es una persona real y viviente, presente en la comunidad y en la propia vida. Evangelizar es siempre testimoniar "lo que hemos visto y oído".

Y sólo se puede evangelizar con el mismo estilo de Jesús, es decir, Invitando y no imponiendo, desde la pobreza y nunca desde el poder estando  dispuestos a cargar con la cruz; en una palabra amando a las personas hasta las últimas consecuencias.

 

¿POR QUÉ UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN?

La Iglesia evangeliza siempre; si dejara de hacerlo ya no sería la Iglesia de Jesús. Pero muchas veces, cuando todos los miembros de una sociedad concreta son ya cristianos, la evangelización se reduce a la transmisión y cultivo  de la fe cristiana, de modo normal y hasta rutinario, por los mismos mecanismos que sirven para mantener vigentes los demás valores humanos: la familia,
el ambiente, los ritos y costumbres sociales y hasta los mismos recursos del poder cultural, económico o político. En estas circunstancias, evangelizar no es tanto  hacer nuevos cristianos, sino mantener a los que ya lo son y procurar que los hijos hereden la fe de los padres.

 

Sin embargo, nosotros nos encontramos hoy en un país que, a pesar de  su larga y rica tradición cristiana, tiene estratos más o menos amplios y profundos que ya no están Impregnados por el Evangelio: sectores Importantes de población que desconocen la fe cristiana o que se han alejado de ella, grupos numerosos de bautizados que no han personalizado la fe, estructuras vitales de la sociedad (familia, cultura, económica, política...) en grado tal de transformación que se  apartan en muchos aspectos de una concepción cristiana de la vida. Entre las causas de este deterioro, hay algunos que podríamos llamar externas; el ateísmo  de la vida, la Indiferencia religiosa producida por el bienestar económico y el consumismo. Pero hay otras que podríamos llamar internas porque cargan directamente sobre nuestra responsabilidad: la Incoherencia de vida de los  cristianos, la esclerotización y rutina de nuestras comunidades, los pecados  personales y sociales que hemos cometido...

Ante esta situación, los cristianos oímos una llamada del Espíritu que resuena en la voz del Papa y de nuestros Obispos: Hay que emprender una nueva evangelización misionera, Y sabemos que esto comporta dos exigencias fundamentales. Primera, convertir nuestras personas y nuestras comunidades para que sean vehículos más transparentes del Evangelio de Dios. Segunda, volver a ofrecer la Buena Noticia a todos aquellos que, o no la conocen, o la conocen mal....

 

¿QUÉ HACER EN NUESTRAS PARROQUIAS?

Sin Ignorar ni minusvalorar tantos esfuerzos de renovación y tantos logros positivos que se pueden constatar en la organización de las parroquias, como la revitalización de la celebración litúrgica, la calidad y mejora de la acción catequética o la pastora! de la caridad, creemos, sin embargo, que el talante y clima general, el funcionamiento y las actividades habituales de muchas parroquias, responden todavía más a una sociedad donde ya no todos aceptan la concepción cristiana de la vida ni los valores evangélicos. Son parroquias que, de hecho, están concebidas y funcionan más para ofrecer los servicios de culto y catequesis que necesita una sociedad cristiana que para impulsar una acción propiamente misionera en medio de una sociedad que se va descristianizando y desesclesializando día a día.

Creemos, por ello, que el reto Importante al que se enfrentan hoy la mayoría de nuestras parroquias es precisamente el paso de una pastoral de cristiandad a una pastoral de misión. Más concretamente, el paso de una pastoral de conservación dedicada Referentemente a instruir en la fe de los practicantes y alimentar la vida cristiana de los fieles por la participación en los sacramentos,
a una pastoral de evangelización más orientada a despertar en sectores alejados la fe y la adhesión al Evangelio y a hacer presente en la sociedad actual la fuerza liberadora y salvadora de Jesucristo.

Nos proponemos iniciar una acción misionera con la ayuda y colaboración de evangelizadores que nos orienten y planifiquen en orden a conseguir que nuestra parroquia se convierta en misionera o sea que pase de la pastoral de cristiandad a la pastoral de misión.

    (Esta homilía está copiada del Libro: "La Parroquia, Comunidad Evangelizadora”, de Miguel Paye Andrés).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA HOMILÍA

LA PARROQUIA, COMUNIDAD CORRESPONSABLE Y PARTICIPATIVA

1 Cor. 12, 4-11

Mt. 14, 15-21

TODOS SOMOS CORRESPONSABLES EN LA IGLESIA

" No tenemos más que cinco panes y dos pescados. El les dijo: - taédmelos". Y Jesús multiplicó los panes y los pescados, de modo que comieron cinco mil hombres, más las mujeres y los niños. En la Eucaristía Jesús sigue partiéndonos su pan, el Pan de la vida, pero cada uno tiene que aportar lo que tiene, de manera que todos demos y todos recibamos, Y así debe suceder siempre en la Iglesia; es lo que llamamos corresponsabilidad.

En la Iglesia de Jesús, todos somos Iguales en dignidad por el Bautismo  todos somos responsables de la única misión del Pueblo de Dios en el mundo. Ciertamente no todos somos responsables de la misma manera, ya que existen en la Iglesia, por obra del Espíritu, distintos ministerios, carismas y servicios, Pero estas diferencias no deben disminuir la responsabilidad común, sino potenciarla. Porque la pluralidad de dones y funciones lo único que demuestra es que nos necesitamos unos a otros. De manera que podemos hablar de corresponsabilidad orgánica, que Incluye las siguientes verdades:

- Todos somos responsables y, por tanto, todos debemos ser miembros activos.

- Cada uno es responsable desde lo que es y tiene, es decir desde los dones que a recibido y la función que se le ha asignado,

- Hay que coordinar la propia responsabilidad con la de los demás en orden a realizar juntos la única misión que Jesús nos ha confiado. Sin unidad uno hay corresponsabilidad.

La realidad de nuestra parroquia está lejos de esta exigencia de corresponsabilidad. De hecho, nos encontramos con demasiada frecuencia con los siguientes fenómenos:

a) La acción pastoral que se realiza en nuestra parroquia está todavía pensada, dirigida y encauzada casi exclusivamente por el sacerdote.

b) Aunque en los últimos años ha Ido creciendo la colaboración pastoral de los laicos, sin embargo, los seglares que colaboran activamente son todavía pocos, casi siempre los mismos, y los mismos para todo.

c) La gran masa de los fieles está aún Instalada en la pasividad, sin sentir apenas responsabilidad alguna en la misión de la comunidad.

SI queremos potenciar la fuerza evangelizadora de nuestra parroquia, es necesario superar esta situación promoviendo por todos los medios una corresponsabilidad más efectiva. Y para ello nos tenemos que empeñar en las líneas de acción siguientes.

 

LA LLAMADA A LA RESPONSABILIDAD Y A LA PARTICIPACIÓN

"¿Cómo Invocarán a quien no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin alguien que predique? ¿Y como predicarán si no se les envía?" (Rom. 10,14-15). Es necesario, ante todo, cuidar mucho más la llamada al compromiso pastoral. Es decir, hemos de Impulsar entre todos una verdadera "pastoral vocacional" en el seno de la comunidad, no sólo para suscitar vocaciones al ministerio presbiteral, la vida religiosa y el matrimonio, sino también para las diversas tareas y servicios de lo vida cristiana. Para ello no hasta con llamamientos genéricos y globales; hay que presentar a las personas concretas la posibilidad de colaborar en una tarea bien definida, ayudándoles a descubrir el valor evangelizador que encierra, acompañándolas y capacitándolas para el servicio. Como modos concretos de esta "pastoral vocacional",  proponemos los siguientes:

a)     Los presbíteros, sacerdotes y laicos, ya comprometidos, procuraremos no "desresponsabllizar" al conjunto de la comunidad, sino Invitar constantemente a  otros a ayudarles a descubrir su vocación y sus posibilidades de servicio,

 

En estas jornadas de evangelizaclón que vamos a emprender necesitamos la colaboración de muchos laicos. A nosotros nos toca el trabajo de captación.

b)        Hay que estimular más la formación por la acción. La persona descubre mejor su responsabilidad cuando comienza a ejercerla. Es conveniente, pues, confiarle esta tarea concreta, que, aunque es sencilla, servirá para convertirla en miembro activo de la comunidad parroquial...

c)         Con esta participación elevaremos los niveles de responsabilidad de los  seglares. No nos conformamos con tener "acólitos" que colaboran solamente en servicios materiales, también necesarios.

d) Los cauces concretos de participación en estas jornadas misioneras son:

- Prestación de vuestro tiempo para visitar a todas las familias de la parroquia, anunciándoles y explicándoles, de un modo sencillo, los motivos de esta acción misionera.

- Prestación de una habitación de la casa para recibir a los vecinos  cristianos. Convivir durante una hora dialogando temas de nuestra fe.

- Servir a los demás leyendo un tema elaborado por los misioneros  sobre el que versará el diálogo que se desarrollará a continuación.

Estos servicios pastorales que podemos prestar a la comunidad  cristiana están al alcance de casi todos los presentes. Basta sentir el Impulso del amor al prójimo y decidirse a servirlo en aquello que entra dentro de nuestras posibilidades. Convencidos de lo que nos dice Jesucristo: "El que a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado (Mt. 10,40).

A partir de esta acción misionera iremos ampliando los cauces de participación. Cauces necesarios, si queremos llevar adelante todo el proceso que vamos a Iniciar y que se prolongará a lo largo de varios años.

Las explicaciones necesarias para que cada uno pueda desempeñar con dignidad y con cierta altura el servicio que de él solicitamos, corren a cargo de los misioneros que vengan a colaborar con nosotros.

(La mayor parte de esta homilía está tomada del libo: "La parroquia, comunidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TERCERA HOMILÍA

LA PARROQUIA, PLATAFORMA MISIONERA

1 Tes. 1, 1-5

Mt. 5, 13-16

UNA SOCIEDAD EN VÍAS DE DESCRISTIANIZACIÓN

Las parroquias han de desarrollar hoy su misión en una sociedad que se va apartando progresivamente de la visión cristiana de la vida y en la que sectores humanos, cada vez más amplios se Instalan en la increencia, es decir, niegan o prescinden de Dios.

Ciertamente el fenómeno de la incidencia y el alejamiento de la Iglesia es muy complejo y variado. Por una parte, los mismos que se dicen creyentes viven muchas veces su fe acosados por la duda, la desorientación y la Incertidumbre. O la relegan al ámbito exclusivo de una serie de costumbres y cumplimientos totalmente desconectados de los planteamientos y actitudes que
conforman su vida: son "los creyentes del domingo y los ateos del resto de la semana".

Los que se van alejando lo hacen en grados diversos y siguiendo Itinerarios diferentes. Algunos se van desprendiendo de su fe por puro mimetismo  acomodación al ambiente. Otros se instalan en un estilo de vida pragmático dominado por la eficacia y el hedonismo, en el que no hay sitio para la experiencia religiosa. Bastantes se han alejado por poblemos morales o situaciones
matrimoniales Irregulares. Otros, movidos por Ideologías cerradas a la fe o contrarias a ella. Y cada vez son más numerosos los que nunca han sido Iniciados en la experiencia cristiana.

Además, y como es obvio, la descristianizaclón no es un fenómeno que afecta solamente a personas que Integran la sociedad, sino a la misma sociedad en cuanto tal. La cultura dominante, el sistema de valores vigente, la moralidad pública, los principios que Inspiran la legislación, el mismo ambiente social, se distancian cada vez más del mensaje y de las exigencias del Evangelio.

 

LA RESPUESTA MISIONERA DE LA PARROQUIA

La vocación propia de la Iglesia y su Identidad más profunda consiste en evangelizar (EN 15). El objetivo, pues, y la razón de ser de la comunidad cristiana no está dentó, sino fuera de sí misma. No existe para sí, sino para que los horribles y mujeres experimenten la fuerza de salvación que es el Evangelio. Esto significa que la comunidad parroquial no puede permanecer replegada sobre sí misma, sino que ha de abrirse al modo concreto donde está enraizada y donde las gentes viven sus luchas, gozos y sufrimientos,

Y cuando este mundo se encuentra en vías de progresiva descristianizaclón, la misión de la parroquia no puede reducirse a mantener la fe de los practicantes y acompañarlos en sus debes cristianos, sino que ha de plantearse decididamente como evangelización estrictamente misionera. Esto supone no actuar dando por supuesta la fe en el corazón de los personas y en el interior del tejido social, sino centrar todo el esfuerzo en ayudar a despertarla primeo, y a madurarla después como adhesión personal, libre y gozosa al Dios de Jesucristo.

Más en concreto, una evangelización estrictamente misionero exige:

a) acompañar y sostener a creyentes débiles y desorientados, que ya no pueden vivir hoy su fe arropada en el ambiente o los apoyos socio-culturales;

b) ayudar a los que se van alejando a reiniciar un camino de conversión que los lleve de nuevo a la experiencia cristiana;

c) dialogar con los diferentes tipos de increyentes para escuchar sus criticas, sus valores e Inquietudes, ayudarles a formular los grandes interrogantes y aspiraciones del ser humano, y abrirles el camino a una primera adhesión global al Evangelio;

d) esforzarse por hacer presentes y operativos los valores del Reino en la sociedad.

 

 

LÍNEAS OPERATIVAS DE UNA PASTORAL MISIONERA

1. DESPERTAR Y ALIMENTAR LA CONCIENCIA DE MISIÓN

Diversos factores que han podido retirar total o parcialmente del compromiso evangelización. Hemos de recuperar la conciencia de que somos enviados por Dios a la sociedad actual para su evangelización. No es sólo una responsabilidad a asumir. Es un don que se nos hace y hemos de acoger con gozo.

La parroquia tiene que hacer un esfuerzo urgente por desarrollar "el  dinamismo apostólico del Pueblo de Dios".

 

2. INICIAR UN ESFUERZO PROFUNDO DE DESPLAZAMIENTO A LA VIDA

Hemos de redescubrir la experiencia humana, la vida de las gentes, los problemas del pueblo, como lugar propio donde ha de crecer el Reino de Dios. La parroquia, en lugar de centrarse casi exclusivamente en sus problema Internos, ha de hacer un esfuerzo paro mirar hacia fuera, atendiendo más a lo que vive, piensa, goza y siente la gente, siguiendo la vida, los acontecimientos y los problemas de las personas.

Para ello será necesario:

a) Hacer una lectura creyente de la vida. Se trata de discenir desde el Evangelio y de Interrogar al Evangelio desde la vida. Esto exige detectar y analizar la calidad humana del entorno, pero no solamente desde una perspectiva sociológica o moralista, sino "con ojos de evangelizador", es decir detectando la ausencia del Reino de Dios, escuchando llamadas
concretas a la conversión, descubriendo dónde nos hemos de hacer pésenles, dejándonos evangelizar por los pobres, etc.

b) Tener en cuenta la situación en que viven las personas

c) Acercar la parroquia a la vida de las personas

 

3. POTENCIAR LA CATEQUESIS MISIONERA

Nuestro pueblo no está hoy falto de posibilidades sacramentales, sino falto de evangelización y de catequesis misioneras. Necesitamos describir y poner en macha procedimientos y métodos para Iniciar en la fe o para lograr una fe más personalizada.

Más en concreto vamos a ofrecer en la parroquia una catequesis de adultos y de jóvenes. Existen experiencias dispares de catequesis de adultos, con planteamientos parciales reduccionistas o excesivamente Ideologizados.

La acción misionera que vamos a emprender conduce a esta catequesis de adultos, como parte del proceso. Estas catequesis están  suficientemente experimentadas en muchas parroquias y ofrecen una garantía de conducimos a formar la verdadera y auténtica comunidad, querida por Jesucristo.

(Homilía tomada del Libro "La Parroquia, comunidad evangelizadora" de Miguel Paya Andrés).

 

 

 

 

 

 

CUARTA HOMILÍA

PROCESO MISIONERO
Hechos 8, 26-40

Lucas 24, 13-35

 

Jesús en su relación con las personas y sobre Todo en su evangelizaclón sigue unos pasos parecidos a los que acabamos de escuchar en las dos lecturas.

Las personas tienen su centro de Interés. Hablan, opinan, Intercambian  toman postura. Jesús parte de la realidad en que se encuentran, se Inserta y se mete en el ambiente, en lo concepto. Camina con la gente, metido en el proceso de los hombres. Pregunta, escucha, se Interesa, dialoga. Descubre contradicciones, crea Interrogantes. Hace caer en la cuenta de las propias  contradicciones. Crea condiciones objetivas (Interés, calor participación para superar buscar camino).

Explica, presenta su Mensaje. Acompaña con signos. Vida y Acción. Deja que las personas libremente tomen opción y den respuesta,

En estos dos pasajes, el encuentro de Jesús con los dos discípulos de Emaús y el de Felipe con el etíope, se sigue un proceso de evangelizaclón parecido.

- Unos ya conocían a Jesús; pero vacilaban en la Fe.

- El otro era pagano, no había oído hablar de El.

El proceso que aquí se nos describe es el mismo que nosotros estamos siguiendo en nuestra pastoral ordinaria y que Intentamos Intensificar a partir de la "acción misionera extraordinaria", Vamos o fijarnos en el proceso de evangelización de Felipe con el etíope.

  1. FELIPE ES ENVIADO POR EL ESPÍRITU

Toda misión viene de Dios y el misionero es enviado por el Espíritu.  Jesucristo fue el primer misionero enviado por el Padre. Este Espíritu es quien está Impulsando nuestra acción misionera y nosotros debemos seguir sus directrices.

No poner ningún obstáculo para que la Fuerza el Espíritu vaya guiando nuestros pasos. Nos llama y nos impulsa a dejamos llenar de su Espíritu y acercarnos a los alejados

  1. CONOCER LA REALIDAD

- Dios está presente en medio de su pueblo, comparte con él las calidades históricas. Dios habla por medio del pueblo. Nos manifiesta su voluntad por medio de las aspiraciones, inquietudes y esperanzas de los hombres. Un ejemplo es el del Eunuco, que va leyendo a Isaías y no lo entiende ... Felipe oye la voz de Dios, se pone a explicárselo.

Una vez conocida la voluntad de Dios, nos debemos poner en camino.  Conocimiento debe quedarse en la simple curiosidad, debe ser la plataforma para descubrir al Dios, que está allí presente.

  1. ACERCARSE A LAS PERSONAS

- La acción misionera que vamos a emprender tendrá algunos momentos de acercamiento a los que no vienen. La palabra misión significa envío. Ir en busca, salir al encuentro; tal como lo hizo Jesucristo con los dos de Emaús y Felipe con el Eunuco.

Dialogar: Las personas están dispuestas a oír sermones, sospechan de la palabra de los profesionales. Si están predispuestos al encuentro y al diálogo. El diálogo es Interesarse por ellas, por sus problemas y necesidades. Es escuchar con amor Es crear condiciones objetivas, que posibiliten y favorezcan lo que deseamos anunciarles.

  1. PRESENTAR EL MENSAJE

- El único mensaje que presentamos es la Buena-Noticia del Evangelio que nos trajo Jesucristo. Para que sea buena noticia hay que ofrecerla desde la necesidad del otro, como algo que viene a llenar su sed de felicidad.

- Ayudarle a descubrir posibles salidas de su situación, alternativas medios ... Sobre todo ponerse a su disposición. Acompañar con signos, con acciones.

5. DEJAR QUE LAS PERSONAS LIBREMENTE TOMEN OPCIÓN

- La fe es un don gratuito de Dios.

- La religión es una respuesta libre a Dios

- Nosotros ofrecemos la palabra y sobre todo el testimonio de vida; del hombre,  que escucha, es el aceptarlo o rechazarlo.

6. LA MISIÓN CONTINÚA

- Los dos de Emaús, una vez que conocieron a Jesucristo, volvieron a comunicárselo a los demás.

- Felipe, cuando hubo bautizado al eunuco, se fue a Azoto, y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.

- Nosotros somos evangelizados para seguir evangelizando. Esta es una tarea que nos ha encomendado el mismo Jesucristo, Seremos evangelizadores con los misioneros y una vez que ellos se hayan marchado seguiremos por el camino que nos hemos trazado hasta conseguir todo el proceso.

 

 

QUINTA HOMILÍA

LINEAS OPERATIVAS

1 Jn. 1,1-4

Mt. 10, 5-13

El envío de Jesucristo para anunciar el Reino de Dios y para proclamar "lo que hemos visto y oído", también se dirige a nosotros y de un modo especial en estos días de evangelizaclón extraordinaria.

Todos somos misioneros y lo demostraremos con nuestra participación activa y con nuestra colaboración. Todos somos enviados por Dios a anunciar el Evangelio.

Como os venimos anunciando vendrán a colaborar con nosotros en esta acción misionera los Padres Redentoristas. Llegarán el día y estarán con nosotros diecisiete días, hasta del día  . Los recibiremos en el templo parroquial a las  .Tendremos una celebración de la Palabra con la presentación de los misioneros. A continuación será la reunión con los lectores, los dueños de las casas y todas las personas que deseen asistir

Los Misioneros pertenecen a una Congregación fundada por San Alfonso, un gran misionero Italiano y aprobada por la Iglesia con el fin de predicar el evangelio. El Papa Juan Pablo II les ha recordado que sigan con esa labor para la cual fueron fundados y que es de actualidad en la Iglesia de hoy.

Las etapas de la acción misionera son las siguientes:

1. Primera Intervención de los misioneros

Esta etapa de la misión tiene dos partes:

a) Semana de Reuniones de Famillas: Es un acercamiento de los vecinos para dialogar sobre la Fe. Sirve para confrontar nuestra vida con el Evangelio, contestación que se hace en un plano de amistad y de encuentro, De estas reuniones todos salen gratificados, no solo por
la presencia y amistad de los vecinos, sino también por la presencla de Jesucristo: "Cuando dos o más se reúnen..."

La casa se convierte en una Iglesia doméstica donde está pésente Dios y nosotros reconocemos y manifestamos esta presencla con nuestra participación.

b) Una semana de proclamación de la Palabra

Esta proclamación corre a cargo de los misioneros. Con el anuncio del Evangelio tratan de iluminar los problemas, robustecer la Fe, y suscitar el Interés por la persona de Jesucristo. Necesitamos estar preparados para responder de nuestra esperanza a quien nos pegunte.

Los distintos sectores: niños, jóvenes, adultos, mayores, matrimonios tendrán sus charlas y diálogo con el misionero.

2. Catequesis misioneras

El anuncio del Evangelio "tiene como finalidad suscitar Inicialmente la de, suscitar la conversión, suscitar la adhesión al evangelio del reino...

 

Esta conversión Inicial Implica:

- La aceptación de Dios vivo, que quiere comunicarse a sí mismo a los horribles realizando su designio de amor.,...

- El sentirse arrancado del pecado e introducido en el misterio del amor de Dios...

- El deseo de Incorporarse a una comunidad cristiana (la catequesis de la comunidad, No. 40y41).

Estos objetivos no se consiguen con diecisiete días de evangelización por muy intensiva que ésta sea. Se necesita un proceso que llamamos "catequesis misioneras". Con ellas se trata de afianzar la primera conversión y el Interés por conocer la persona de Jesucristo.

3. Segunda Intervención de los misloneros

Al año volverán los misioneros a fin de colaborar con nosotros en ese Interés por acercarnos a Jesucristo y aceptarlo como maestro de nuestra vida; y para ayudamos en el esfuerzo permanente de nuestra continua conversión.

Los que se sientan llamados e impulsados por el Espíritu serán convocados para Iniciar un proceso de profundización en las verdades de la Fe y en el seguimiento de Jesucristo, A este proceso le llamamos "catequesis de adultos".

4. ¿Que debemos hacer nosotros?

S. Juan en su primera carta dice que la Palabra, que se había manifestado, ahora se Iba a anunciar de un modo más explícito, a fin de que haya solidaridad, y continuidad de la solidaridad con el Padre y con su Hijo.

Esta solidaridad la mostraremos nosotros con nuestra participación en la acción misionera:

Acudiendo a la recepción de los misioneros.

Participando en las reuniones de las casas Colaborando en la prestación de nuestros servicios
Invitando y animando a la asistencia
Asistiendo a los distintos actos misionales

Que nuestra alegría y entusiasmo muestre ante todos los hombres que estamos bajo la acción del Espíritu Santo, que es quien nos Invita a la colaboración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS PARA

El. GRUPO QUE DIALOGA

1.           Respetar las diferencias y opiniones de cada uno, sin reírse de nadie, ni comentar por lo bajo,               

2.           Proceder con buena educación: agradecer atenciones, ponderar aciertos ajenos, reconocer errores propios, etc.

3.           Aceptarse todos y querer a cada uno como es, con sus defectos y cualidades. Todos tenemos algo bueno y a todos nos unen muchas cosas comunes.

4.           Olvidarse en la reunión de las famas, los prejuicios y los "descréditos" anteriores, Todos merecemos confianza.

5.           Animar y arropar a todos, y más todavía o los que se encuentran alguna      dificultad en expresarse, Pero no coaccionarles

6.           Saber escucharse. Cuando alguien habla, pensar en lo que dice, y no en como se lo puede contradecir

7.           Evitar la violencia verbal No acaparar la conversación, ni hablar a gritos, ni en tono mandón, ni todos a la vez ni en grupitos,

8.           Colaborar a la alegría común, No desanimarse ni ser pesimistas si no van muy bien las cosas del grupo. Darse siempre nuevos ánimos.

9.           Ser discretos y prudentes dentro y fuera del grupo. No airear ni pisar la Intimidad de nadie, No hablar mal de los ausentes.

10.         Pensar que la verdad está muy repartida entre todos. Estar más dispuestos a aprender que a enseñar. No hacerse el listo, Considerar que es más Importante la bondad y la sencillez que e! saber,

NORMAS Y CONSEJOS PARA EL

ANIMADOR DEL GRUPO

1.                       Animarás a conversación, pero no serás centro ni protagonista. Respeta a las personas y consigue que participen.

2.           Trata de unir, buscando los puntos comunes, Acepta las diferencias de opinión, pero concilia siempre las personas.

3.           Crea un tono general de buen humor y de optimismo, para que todos estén a gusto y hablen con naturalidad,

4.           Consigue que te acepten por tu bondad y por tus buenas razones, pero nunca por tus Imposiciones o autoritarismo,

5.           Evita dar lecciones desde un superior plano intelectual, Serás el más sencillo de todos y no herirás a nadie.

6.           Da Igual trato a todos y valora en justicia los aciertos de cada uno, pero sobre todo los de los más retraídos,

7.           Mantén el diálogo en un clima de libertad y espontaneidad, pero dentro del tema propio y según los objetivos de la reunión. Vela por la puntualidad.

8.           Si aparecen tensiones, procura suavizarlas y que no dejen huella, y cuando alguien obstaculice el diálogo, habla con él a solas si es preciso,

9.           Por orden en las intervenciones, haciendo conversación común y procurando que se avance en las Ideas hasta acabar e! tema propuesto.

10.         Opina como los demás, pero no hables demasiado, Recuerda que el mejor animador es quien mejor disimula que es tal y, sin embargo, el grupo marcha y está satisfecho.

LAS ASAMBLEAS FAMILIARES

Son pequeñas reuniones de reflexión cristiana, de jóvenes y adultos, realizadas a nivel de toda la parroquia,

Están dirigidas por grupos de monitores seglares, y se celebran en las  Casas.

Buscan: el conocimiento y acercamiento humano entre los vecinos de una misma calle; el entendimiento y comprensión mutuos de padres e hijos,  jóvenes y adultos; el entablar un dialogo abierto y sincero desde la base sobre los temas cristianos fundamentales. El acercamiento a los alejados, el protagonismo del seglar, la hospitalidad e intercomunicación, la amistad y la reconciliación, el  redescubrimiento de