ARQUIDIÓCESIS DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
MISIÓN INTENSIVA

TERCERA HOMILÍA
LA PARROQUIA, PLATAFORMA MISIONERA


1 Tes. 1, 1-5
Mt. 5, 13-16
UNA SOCIEDAD EN VÍAS DE DESCRISTIANIZACIÓN
Las parroquias han de desarrollar hoy su misión en una sociedad que se va apartando progresivamente de la visión cristiana de la vida y en la que sectores humanos, cada vez más amplios se Instalan en la increencia, es decir, niegan o prescinden de Dios.
Ciertamente el fenómeno de la incidencia y el alejamiento de la Iglesia es muy complejo y variado. Por una parte, los mismos que se dicen creyentes viven muchas veces su fe acosados por la duda, la desorientación y la Incertidumbre. O la relegan al ámbito exclusivo de una serie de costumbres y cumplimientos totalmente desconectados de los planteamientos y actitudes que
conforman su vida: son "los creyentes del domingo y los ateos del resto de la semana".
Los que se van alejando lo hacen en grados diversos y siguiendo Itinerarios diferentes. Algunos se van desprendiendo de su fe por puro mimetismo acomodación al ambiente. Otros se instalan en un estilo de vida pragmático dominado por la eficacia y el hedonismo, en el que no hay sitio para la experiencia religiosa. Bastantes se han alejado por poblemos morales o situaciones
matrimoniales Irregulares. Otros, movidos por Ideologías cerradas a la fe o contrarias a ella. Y cada vez son más numerosos los que nunca han sido Iniciados en la experiencia cristiana.
Además, y como es obvio, la descristianizaclón no es un fenómeno que afecta solamente a personas que Integran la sociedad, sino a la misma sociedad en cuanto tal. La cultura dominante, el sistema de valores vigente, la moralidad pública, los principios que Inspiran la legislación, el mismo ambiente social, se distancian cada vez más del mensaje y de las exigencias del Evangelio.

LA RESPUESTA MISIONERA DE LA PARROQUIA
La vocación propia de la Iglesia y su Identidad más profunda consiste en evangelizar (EN 15). El objetivo, pues, y la razón de ser de la comunidad cristiana no está dentó, sino fuera de sí misma. No existe para sí, sino para que los horribles y mujeres experimenten la fuerza de salvación que es el Evangelio. Esto significa que la comunidad parroquial no puede permanecer replegada sobre sí misma, sino que ha de abrirse al modo concreto donde está enraizada y donde las gentes viven sus luchas, gozos y sufrimientos,
Y cuando este mundo se encuentra en vías de progresiva descristianizaclón, la misión de la parroquia no puede reducirse a mantener la fe de los practicantes y acompañarlos en sus debes cristianos, sino que ha de plantearse decididamente como evangelización estrictamente misionera. Esto supone no actuar dando por supuesta la fe en el corazón de los personas y en el interior del tejido social, sino centrar todo el esfuerzo en ayudar a despertarla primeo, y a madurarla después como adhesión personal, libre y gozosa al Dios de Jesucristo.
Más en concreto, una evangelización estrictamente misionero exige:
a) acompañar y sostener a creyentes débiles y desorientados, que ya no pueden vivir hoy su fe arropada en el ambiente o los apoyos socio-culturales;
b) ayudar a los que se van alejando a reiniciar un camino de conversión que los lleve de nuevo a la experiencia cristiana;
c) dialogar con los diferentes tipos de increyentes para escuchar sus criticas, sus valores e Inquietudes, ayudarles a formular los grandes interrogantes y aspiraciones del ser humano, y abrirles el camino a una primera adhesión global al Evangelio;
d) esforzarse por hacer presentes y operativos los valores del Reino en la sociedad.


LÍNEAS OPERATIVAS DE UNA PASTORAL MISIONERA
1. DESPERTAR Y ALIMENTAR LA CONCIENCIA DE MISIÓN
Diversos factores que han podido retirar total o parcialmente del compromiso evangelización. Hemos de recuperar la conciencia de que somos enviados por Dios a la sociedad actual para su evangelización. No es sólo una responsabilidad a asumir. Es un don que se nos hace y hemos de acoger con gozo.
La parroquia tiene que hacer un esfuerzo urgente por desarrollar "el dinamismo apostólico del Pueblo de Dios".

2. INICIAR UN ESFUERZO PROFUNDO DE DESPLAZAMIENTO A LA VIDA
Hemos de redescubrir la experiencia humana, la vida de las gentes, los problemas del pueblo, como lugar propio donde ha de crecer el Reino de Dios. La parroquia, en lugar de centrarse casi exclusivamente en sus problema Internos, ha de hacer un esfuerzo paro mirar hacia fuera, atendiendo más a lo que vive, piensa, goza y siente la gente, siguiendo la vida, los acontecimientos y los problemas de las personas.
Para ello será necesario:
a) Hacer una lectura creyente de la vida. Se trata de discenir desde el Evangelio y de Interrogar al Evangelio desde la vida. Esto exige detectar y analizar la calidad humana del entorno, pero no solamente desde una perspectiva sociológica o moralista, sino "con ojos de evangelizador", es decir detectando la ausencia del Reino de Dios, escuchando llamadas
concretas a la conversión, descubriendo dónde nos hemos de hacer pésenles, dejándonos evangelizar por los pobres, etc.
b) Tener en cuenta la situación en que viven las personas
c) Acercar la parroquia a la vida de las personas

3. POTENCIAR LA CATEQUESIS MISIONERA
Nuestro pueblo no está hoy falto de posibilidades sacramentales, sino falto de evangelización y de catequesis misioneras. Necesitamos describir y poner en macha procedimientos y métodos para Iniciar en la fe o para lograr una fe más personalizada.
Más en concreto vamos a ofrecer en la parroquia una catequesis de adultos y de jóvenes. Existen experiencias dispares de catequesis de adultos, con planteamientos parciales reduccionistas o excesivamente Ideologizados.
La acción misionera que vamos a emprender conduce a esta catequesis de adultos, como parte del proceso. Estas catequesis están suficientemente experimentadas en muchas parroquias y ofrecen una garantía de conducimos a formar la verdadera y auténtica comunidad, querida por Jesucristo.
(Homilía tomada del Libro "La Parroquia, comunidad evangelizadora" de Miguel Paya Andrés).