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ARQUIDIÓCESIS
DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
MISIÓN INTENSIVA
SEGUNDA HOMILÍA
LA PARROQUIA, COMUNIDAD CORRESPONSABLE Y PARTICIPATIVA
1 Cor. 12, 4-11
Mt. 14, 15-21
TODOS SOMOS CORRESPONSABLES EN LA IGLESIA
" No tenemos más que cinco panes y dos pescados. El
les dijo: - taédmelos". Y Jesús multiplicó
los panes y los pescados, de modo que comieron cinco mil hombres,
más las mujeres y los niños. En la Eucaristía
Jesús sigue partiéndonos su pan, el Pan de la vida,
pero cada uno tiene que aportar lo que tiene, de manera que todos
demos y todos recibamos, Y así debe suceder siempre en la
Iglesia; es lo que llamamos corresponsabilidad.
En la Iglesia de Jesús, todos somos Iguales en dignidad por
el Bautismo todos somos responsables de la única misión
del Pueblo de Dios en el mundo. Ciertamente no todos somos responsables
de la misma manera, ya que existen en la Iglesia, por obra del Espíritu,
distintos ministerios, carismas y servicios, Pero estas diferencias
no deben disminuir la responsabilidad común, sino potenciarla.
Porque la pluralidad de dones y funciones lo único que demuestra
es que nos necesitamos unos a otros. De manera que podemos hablar
de corresponsabilidad orgánica, que Incluye las siguientes
verdades:
- Todos somos responsables y, por tanto, todos debemos ser miembros
activos.
- Cada uno es responsable desde lo que es y tiene, es decir desde
los dones que a recibido y la función que se le ha asignado,
- Hay que coordinar la propia responsabilidad con la de los demás
en orden a realizar juntos la única misión que Jesús
nos ha confiado. Sin unidad uno hay corresponsabilidad.
La realidad de nuestra parroquia está lejos de esta exigencia
de corresponsabilidad. De hecho, nos encontramos con demasiada frecuencia
con los siguientes fenómenos:
a) La acción pastoral que se realiza en nuestra parroquia
está todavía pensada, dirigida y encauzada casi exclusivamente
por el sacerdote.
b) Aunque en los últimos años ha Ido creciendo la
colaboración pastoral de los laicos, sin embargo, los seglares
que colaboran activamente son todavía pocos, casi siempre
los mismos, y los mismos para todo.
c) La gran masa de los fieles está aún Instalada en
la pasividad, sin sentir apenas responsabilidad alguna en la misión
de la comunidad.
SI queremos potenciar la fuerza evangelizadora de nuestra parroquia,
es necesario superar esta situación promoviendo por todos
los medios una corresponsabilidad más efectiva. Y para ello
nos tenemos que empeñar en las líneas de acción
siguientes.
LA LLAMADA A LA RESPONSABILIDAD Y A LA PARTICIPACIÓN
"¿Cómo Invocarán a quien no han creído?
¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído?
¿Y cómo oirán sin alguien que predique? ¿Y
como predicarán si no se les envía?" (Rom. 10,14-15).
Es necesario, ante todo, cuidar mucho más la llamada al compromiso
pastoral. Es decir, hemos de Impulsar entre todos una verdadera
"pastoral vocacional" en el seno de la comunidad, no sólo
para suscitar vocaciones al ministerio presbiteral, la vida religiosa
y el matrimonio, sino también para las diversas tareas y
servicios de lo vida cristiana. Para ello no hasta con llamamientos
genéricos y globales; hay que presentar a las personas concretas
la posibilidad de colaborar en una tarea bien definida, ayudándoles
a descubrir el valor evangelizador que encierra, acompañándolas
y capacitándolas para el servicio. Como modos concretos de
esta "pastoral vocacional", proponemos los siguientes:
a) Los presbíteros, sacerdotes y laicos, ya comprometidos,
procuraremos no "desresponsabllizar" al conjunto de la
comunidad, sino Invitar constantemente a otros a ayudarles a descubrir
su vocación y sus posibilidades de servicio,
En estas jornadas de evangelizaclón que vamos a emprender
necesitamos la colaboración de muchos laicos. A nosotros
nos toca el trabajo de captación.
b) Hay que estimular más la formación por la acción.
La persona descubre mejor su responsabilidad cuando comienza a ejercerla.
Es conveniente, pues, confiarle esta tarea concreta, que, aunque
es sencilla, servirá para convertirla en miembro activo de
la comunidad parroquial...
c) Con esta participación elevaremos los niveles de responsabilidad
de los seglares. No nos conformamos con tener "acólitos"
que colaboran solamente en servicios materiales, también
necesarios.
d) Los cauces concretos de participación en estas jornadas
misioneras son:
- Prestación de vuestro tiempo para visitar a todas las familias
de la parroquia, anunciándoles y explicándoles, de
un modo sencillo, los motivos de esta acción misionera.
- Prestación de una habitación de la casa para recibir
a los vecinos cristianos. Convivir durante una hora dialogando temas
de nuestra fe.
- Servir a los demás leyendo un tema elaborado por los misioneros
sobre el que versará el diálogo que se desarrollará
a continuación.
Estos servicios pastorales que podemos prestar a la comunidad cristiana
están al alcance de casi todos los presentes. Basta sentir
el Impulso del amor al prójimo y decidirse a servirlo en
aquello que entra dentro de nuestras posibilidades. Convencidos
de lo que nos dice Jesucristo: "El que a vosotros recibe, a
mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel
que me ha enviado (Mt. 10,40).
A partir de esta acción misionera iremos ampliando los cauces
de participación. Cauces necesarios, si queremos llevar adelante
todo el proceso que vamos a Iniciar y que se prolongará a
lo largo de varios años.
Las explicaciones necesarias para que cada uno pueda desempeñar
con dignidad y con cierta altura el servicio que de él solicitamos,
corren a cargo de los misioneros que vengan a colaborar con nosotros.
(La mayor parte de esta homilía está tomada del libo:
"La parroquia, comunidad
Paye Andrés).
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