ARQUIDIÓCESIS DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
MISIÓN INTENSIVA

PRIMERA HOMILÍA
NECESIDAD DE LA EVANGELIZACIÓN
1Tes.5,12-15
Mt. 3a,16-20
LA EVANGELIZACIÓN VOCACIÓN PROPIA DE LA IGLESIA
"Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar". Esto es así, en primer lugar porque la Iglesia nace del Evangelio. Surgió como fruto Inmediato de la manifestación del amor y de la misericordia de Dios, que tuvo lugar a través de la predicación, comportamiento, actitudes, muerte y glorificación de Jesús, y de la efusión del Espíritu Santo. Y sigue formándose con los que hoy acogen con sinceridad la Buena Noticia de ese amor de Dios y se reúnen en nombre de Jesús para buscar juntos el Reino, construirlo y vivirlo.
Pero es que, además, la Iglesia vive para el Evangelio. Nacida de la misión de Jesucristo, es a su vez enviada por él, para prolongar y continuar el encargo recibido del Padre en favor de los hombres de todos los tiempos. Esa es su razón de ser. Todo lo que hace la Iglesia - oración, escucha de la Palabra de Dios, celebración de la Eucaristía y demás sacramentos, práctica de la caridad - no tiene pleno sentido más que cuando se convierte en testimonio, provoca la admiración y la conversión, se hace predicación y anuncio de la Buena Noticia (EN 15).
¿QUÉ ES EVANGELIZAR?
Evangelizar es ofrecer una Buena Noticia que se presenta a sí misma como el principio más hondo de salvación para el hombre. Y esa Buena Noticia consiste en que Jesús, el Cristo, que pasó por el mundo haciendo el bien y que fue crucificado, está vivo, pésente y operante en los que creen en él para transformarlos en hombres nuevos, a su propia Imagen.
Por eso, en definitiva, evangelizar es ofrecer a los hombres que viven en una sociedad concreta la forma de vida de Jesús, como modelo de humanidad plena y como fuerza capaz de transformar al hombre desde dentro.
Sólo pueden evangelizar los que antes han sido evangelizados. Es decir solo pueden ofrecer la forma de vida de Jesús los que han tenido la experiencia de fe de que Jesús es una persona real y viviente, presente en la comunidad y en la propia vida. Evangelizar es siempre testimoniar "lo que hemos visto y oído".
Y sólo se puede evangelizar con el mismo estilo de Jesús, es decir, Invitando y no imponiendo, desde la pobreza y nunca desde el poder estando dispuestos a cargar con la cruz; en una palabra amando a las personas hasta las últimas consecuencias.

¿POR QUÉ UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN?
La Iglesia evangeliza siempre; si dejara de hacerlo ya no sería la Iglesia de Jesús. Pero muchas veces, cuando todos los miembros de una sociedad concreta son ya cristianos, la evangelización se reduce a la transmisión y cultivo de la fe cristiana, de modo normal y hasta rutinario, por los mismos mecanismos que sirven para mantener vigentes los demás valores humanos: la familia,
el ambiente, los ritos y costumbres sociales y hasta los mismos recursos del poder cultural, económico o político. En estas circunstancias, evangelizar no es tanto hacer nuevos cristianos, sino mantener a los que ya lo son y procurar que los hijos hereden la fe de los padres.

Sin embargo, nosotros nos encontramos hoy en un país que, a pesar de su larga y rica tradición cristiana, tiene estratos más o menos amplios y profundos que ya no están Impregnados por el Evangelio: sectores Importantes de población que desconocen la fe cristiana o que se han alejado de ella, grupos numerosos de bautizados que no han personalizado la fe, estructuras vitales de la sociedad (familia, cultura, económica, política...) en grado tal de transformación que se apartan en muchos aspectos de una concepción cristiana de la vida. Entre las causas de este deterioro, hay algunos que podríamos llamar externas; el ateísmo de la vida, la Indiferencia religiosa producida por el bienestar económico y el consumismo. Pero hay otras que podríamos llamar internas porque cargan directamente sobre nuestra responsabilidad: la Incoherencia de vida de los cristianos, la esclerotización y rutina de nuestras comunidades, los pecados personales y sociales que hemos cometido...
Ante esta situación, los cristianos oímos una llamada del Espíritu que resuena en la voz del Papa y de nuestros Obispos: Hay que emprender una nueva evangelización misionera, Y sabemos que esto comporta dos exigencias fundamentales. Primera, convertir nuestras personas y nuestras comunidades para que sean vehículos más transparentes del Evangelio de Dios. Segunda, volver a ofrecer la Buena Noticia a todos aquellos que, o no la conocen, o la conocen mal....

¿QUÉ HACER EN NUESTRAS PARROQUIAS?
Sin Ignorar ni minusvalorar tantos esfuerzos de renovación y tantos logros positivos que se pueden constatar en la organización de las parroquias, como la revitalización de la celebración litúrgica, la calidad y mejora de la acción catequética o la pastora! de la caridad, creemos, sin embargo, que el talante y clima general, el funcionamiento y las actividades habituales de muchas parroquias, responden todavía más a una sociedad donde ya no todos aceptan la concepción cristiana de la vida ni los valores evangélicos. Son parroquias que, de hecho, están concebidas y funcionan más para ofrecer los servicios de culto y catequesis que necesita una sociedad cristiana que para impulsar una acción propiamente misionera en medio de una sociedad que se va descristianizando y desesclesializando día a día.
Creemos, por ello, que el reto Importante al que se enfrentan hoy la mayoría de nuestras parroquias es precisamente el paso de una pastoral de cristiandad a una pastoral de misión. Más concretamente, el paso de una pastoral de conservación dedicada Referentemente a instruir en la fe de los practicantes y alimentar la vida cristiana de los fieles por la participación en los sacramentos,
a una pastoral de evangelización más orientada a despertar en sectores alejados la fe y la adhesión al Evangelio y a hacer presente en la sociedad actual la fuerza liberadora y salvadora de Jesucristo.
Nos proponemos iniciar una acción misionera con la ayuda y colaboración de evangelizadores que nos orienten y planifiquen en orden a conseguir que nuestra parroquia se convierta en misionera o sea que pase de la pastoral de cristiandad a la pastoral de misión.
(Esta homilía está copiada del Libro: "La Parroquia, Comunidad Evangelizadora", de Miguel Paye Andrés).